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title: "Emmanuel Horvilleur llega a Quilmes con su disco más sensual y oscuro"
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description: "El ex Illya Kuryaki presentará Mi Año Gótico el próximo 12 de junio en Club Re, con una puesta renovada, invitados invisibles flotando en cada canción y un repertorio donde conviven funk, pop, deseo, melancolía y elegancia nocturna. Un show para bailar, pensar y volver a enamorarse de Emmanuel Horvilleur."
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date_published: "2026-05-28T23:05:00-03:00"
date_modified: "2026-05-28T23:06:17-03:00"
category_name: "Cultura"
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category_description: "Agenda cultural del sur bonaerense. Muestras, teatro, libros, música, patrimonio y voces del territorio. La cultura desde adentro, sin filtro"
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# Emmanuel Horvilleur llega a Quilmes con su disco más sensual y oscuro

**![NOTA 1](/download/multimedia.normal.b14ee9f479ef334e.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)Por Vera Alvear**

Hay artistas que envejecen tratando de parecer jóvenes y otros que entienden algo mucho más complejo: crecer también puede ser sexy. Emmanuel Horvilleur pertenece a esa segunda especie. Y en tiempos donde casi todo parece fabricado para durar quince segundos en TikTok, él sigue apostando por algo bastante más difícil: construir una estética, una identidad y un universo propio.

El próximo 12 de junio, Club Re de Quilmes (Garibaldi 228) va a convertirse en una especie de pista emocional para recibir *Mi Año Gótico*, el octavo disco solista de Horvilleur. Un álbum que no sólo confirma que Emma sigue siendo uno de los artistas más elegantes del pop argentino, sino que además demuestra que entendió algo fundamental sobre el presente: la nostalgia sola ya no alcanza. Hay que reinventarse incluso cuando ya sos leyenda.

Y Emmanuel lo hace.

Lo hizo cuando pasó de ser el chico funk y futurista de Illya Kuryaki and the Valderramas a convertirse en un solista sofisticado, romántico y nocturno. Lo hizo cuando sobrevivió a la lógica cruel de la industria que muchas veces castiga a quienes no encajan del todo en ningún molde. Y lo vuelve a hacer ahora con un disco que mezcla sensualidad, groove, desencanto, baile, humor y melancolía urbana con una naturalidad casi insolente.

*Mi Año Gótico* tiene algo de fiesta elegante a las cuatro de la mañana y algo de resaca emocional mirando luces de neón desde un taxi. Hay funk, claro. Hay Prince orbitando en algunos riffs. Hay synthpop, hay soul, hay perfume a R&B noventoso y también una pulsión muy contemporánea: la necesidad de conectar emocionalmente en un mundo cada vez más anestesiado.

Desde el comienzo con “Supersuave”, Horvilleur deja en claro que este disco no vino a pedir permiso. Bajos hipnóticos, vientos seductores y letras que vuelven sobre uno de sus grandes temas de toda la vida: el deseo. Pero no el deseo vacío, sino el deseo como refugio frente a un presente cada vez más áspero. Emma canta sobre sexo, sí, pero también sobre ternura, vínculos rotos, ansiedad, soledad y ese romanticismo medio punk que siempre tuvo escondido detrás de los lentes oscuros.

El disco además está atravesado por colaboraciones que no funcionan como simple marketing de plataformas, sino como verdaderos cruces generacionales y estéticos. Ale Sergi y Javiera Mena aparecen en “Santo Domingo” para construir un himno pop lleno de dramatismo glam. Julián Kartun suma su sensibilidad extraña y magnética en “En la moto”. Y Fito Páez participa en “Caetano”, una bossa nostálgica y luminosa donde el tiempo parece doblarse sobre sí mismo.

Porque si algo tiene Emmanuel Horvilleur es historia.

No una historia de archivo viejo y museo de rock nacional, sino una historia viva. Emma fue pionero cuando el mainstream argentino todavía miraba raro el funk, el hip hop y la mezcla de géneros. Fue disruptivo antes de que la palabra se volviera una estrategia de marketing. Y logró algo todavía más difícil: sostener sofisticación sin perder masividad.

Por eso este show en Quilmes no aparece como una fecha más dentro de una gira. Tiene algo de ceremonia generacional. De encuentro entre quienes crecieron escuchándolo en los noventa, quienes lo redescubrieron en su etapa solista y quienes hoy encuentran en él una referencia estética y artística distinta a la velocidad descartable del algoritmo.

Club Re probablemente termine convertido en una pequeña cápsula de glitter emocional donde convivirán cuerpos bailando, parejas separándose en silencio, gente filmando canciones para subir historias y otros simplemente mirando el escenario entendiendo que Horvilleur hace rato dejó de ser “el ex Kuryaki”.

Hoy Emmanuel Horvilleur ocupa otro lugar: el de artista de culto popular. Una rara combinación entre sofisticación y calle, entre Borges y boliche, entre sensualidad y melancolía. Uno de esos músicos que no necesitan gritar para seguir siendo fundamentales.

Y quizás ahí esté el verdadero secreto de *Mi Año Gótico*: entender que todavía se puede hacer pop adulto sin volverse aburrido. Que todavía se puede bailar mientras todo alrededor parece derrumbarse un poco. Que todavía hay canciones capaces de abrazarte aunque hablen de desencanto.

Emma llega a Quilmes con un disco nuevo, sí. Pero también con algo mucho más raro: una identidad artística que sobrevivió intacta al paso del tiempo.

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