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title: "Del préstamo a los tiros: crecen los usureros narco en los barrios más golpeados del Conurbano"
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description: "Familias sin acceso al crédito formal recurren a circuitos clandestinos donde una deuda puede terminar en amenazas, viviendas reclamadas y violencia armada. Alonso advirtió que se duplicaron delitos vinculados al fenómeno mientras la propia Policía Bonaerense acumula efectivos endeudados."
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date_published: "2026-08-25T23:07:00-03:00"
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category_description: "Toda la información de los municipios del sur del Conurbano: Avellaneda, Lanús, Lomas, Almirante Brown, Quilmes, Presidente Perón, San Vicente, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela y Berazategui. Cobertura local, agenda barrial y protagonistas."
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# Del préstamo a los tiros: crecen los usureros narco en los barrios más golpeados del Conurbano

![1](/download/multimedia.normal.a491ecf12225a25b.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)En algunos barrios del Conurbano, quedarse sin plata ya no significa solamente patear una factura, comprar menos carne o pedirle unos pesos a un familiar.

Hay familias que, expulsadas del crédito formal y con ingresos que no alcanzan, terminan recurriendo a prestamistas que ofrecen dinero rápido, sin demasiadas preguntas y con una condición que aparece después: **cuando no se puede pagar, el cobrador no siempre manda una intimación.**

**A veces manda a alguien con un arma.** El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, puso números y delitos concretos sobre una degradación social que empieza en el bolsillo y termina en las comisarías.

Alonso advirtió que investigaciones realizadas en territorio bonaerense detectaron bandas vinculadas al narcomenudeo que comenzaron a utilizar capital disponible para financiar préstamos informales en barrios populares.

El negocio es brutalmente sencillo: donde desaparece el banco aparece el usurero. Y donde el usurero pertenece al circuito criminal, la mora deja de ser financiera para convertirse en un problema de seguridad.

Según el ministro, se duplicaron hechos que incluyen homicidios, intentos de homicidio y ataques con armas de fuego contra personas endeudadas. Habló incluso de víctimas baleadas en las piernas por no poder devolver dinero.

No estamos hablando del gran crédito para comprarse un departamento. Alonso mencionó investigaciones sobre familias que habían pedido alrededor de **$1 millón para resolver necesidades domésticas** y terminaron bajo presión para entregar sus propias viviendas.

El préstamo que parecía solucionar el mes puede convertirse así en la puerta de entrada a una relación de sometimiento.

**Cuando el banco desaparece, el narco abre la ventanilla**

El fenómeno tiene una geografía bastante precisa. En los sectores más vulnerables del Gran Buenos Aires, donde una parte importante de la economía funciona en la informalidad, acceder al sistema financiero puede ser imposible. Sin recibo de sueldo, historial crediticio suficiente o capacidad para afrontar las tasas, el crédito tradicional cierra la puerta.

Del otro lado aparece alguien ofreciendo efectivo casi inmediatamente.

No pide demasiados papeles. Tampoco necesita sucursal, aplicación ni scoring. Puede cobrar diariamente, semanalmente o mensualmente y aplicar intereses que en los circuitos más extremos llegan al **10% diario**.

El negocio funciona fuera del Banco Central y, por supuesto, fuera de cualquier mecanismo razonable de protección del deudor.

La palabra "préstamo" incluso empieza a quedarle grande.

Porque cuando detrás del dinero existen organizaciones vinculadas con economías criminales, el mecanismo de cobranza puede incluir amenazas, golpizas, armas y los llamados "rompehuesos": cobradores violentos encargados de transformar una deuda impaga en miedo.

Es también una formidable máquina para reciclar capitales provenientes de actividades ilegales. El dinero del delito entra como préstamo y vuelve multiplicado en cuotas. Y si no vuelve, queda una casa, un comercio, algún bien o el disciplinamiento físico del deudor.

Por eso Alonso hizo una afirmación políticamente incómoda para cualquier ministro de Seguridad: **"Esto se corrige desde la política económica".**

Puede llenar el barrio de patrulleros, detener cobradores y desarmar bandas. Pero mientras exista una masa creciente de personas desesperadas por conseguir efectivo y expulsadas del financiamiento formal, alguien estará dispuesto a prestarles. El mercado también funciona cuando es clandestino. Y suele funcionar con una eficiencia bastante menos romántica que la de los manuales libertarios.

**La crisis cruzó la puerta de la Bonaerense**

Hay otro dato que vuelve todavía más áspero el cuadro: **los policías que deben perseguir estas redes también están endeudados.**

Un agente recién incorporado a la Policía Bonaerense percibe poco más de **$1.100.000 mensuales**. Cerca de 35.000 efectivos necesitan realizar servicios adicionales en estadios, espectáculos y otros eventos para complementar sus ingresos.

La mora crediticia dentro de la fuerza se ubica entre **10% y 12%**. La Provincia debió asistir a 1.200 policías con aproximadamente **$1.500 millones**, mediante el Banco Provincia y la caja previsional, para ordenar deudas que estaban afectando sus legajos.

El problema excede incluso a Buenos Aires. Un relevamiento presentado por Sergio Palazzo sobre información del Banco Central ubicó en mora al **25% del personal de fuerzas de seguridad con créditos**, unos 43.784 efectivos. Es más del doble del 10,8% registrado en el resto de la administración pública nacional.

El policía que recibe una denuncia por amenazas de un prestamista puede estar, él mismo, tratando de llegar al día 30 sin reventar la tarjeta. La frontera entre crisis económica y seguridad pública se vuelve bastante menos prolija cuando se mira desde una comisaría del Conurbano.

Alonso agregó una cifra todavía más oscura. Durante 2025 se registraron **5.209 suicidios en Argentina**, más de 2.000 de ellos en territorio bonaerense. Dentro de la Policía Bonaerense, señaló una tasa de **45 suicidios cada 100.000 efectivos**, con el 80% de los casos concentrado entre menores de 40 años y agentes con menos de diez años de antigüedad. Un programa provincial realiza seguimiento mensual a 230 policías.

"La policía no es una isla en la sociedad", resumió el ministro. Y probablemente sea la frase que mejor explique todo el cuadro.

Porque la discusión sobre inseguridad suele empezar cuando aparece el patrullero, pero mucho antes hubo un salario que dejó de alcanzar, una tarjeta saturada, un crédito rechazado y una familia buscando desesperadamente quién le prestara dinero.

En algunos rincones del Conurbano esa cadena termina frente a una financiera clandestina o un prestamista conectado con el narcomenudeo. Allí las reglas cambian. No existe refinanciación, defensa del consumidor ni botón para arrepentirse.

**Cuando la deuda entra al territorio narco, el interés ya no se mide solamente en pesos: algunas familias terminan pagándolo con una casa, con una bala o con la vida.**

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