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canonical_url: "https://diariolatercera.com.ar/contenido/9104/el-fiado-tambien-se-rompe-en-zona-sur-roza-el-70-de-mora-comercial"
title: "El fiado también se rompe en Zona Sur: roza el 70% de mora comercial"
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description: "Avellaneda registra 69,74% de mora sobre las deudas con comercios y Lanús llega al 67,96%, según el relevamiento del CEC. Con consumo en retroceso e ingresos ajustados, el viejo recurso de comprar hoy y pagar después también empieza a mostrar señales de agotamiento."
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date_published: "2026-09-01T07:29:00-03:00"
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category_name: "Región"
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category_description: "Toda la información de los municipios del sur del Conurbano: Avellaneda, Lanús, Lomas, Almirante Brown, Quilmes, Presidente Perón, San Vicente, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela y Berazategui. Cobertura local, agenda barrial y protagonistas."
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# El fiado también se rompe en Zona Sur: roza el 70% de mora comercial

![NOTA 1](/download/multimedia.normal.bafec7eafe7c0995.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)El endeudamiento familiar en el Conurbano dejó de ser solamente una historia de tarjetas, bancos o billeteras virtuales. Julio agregó una señal más vieja y más áspera: el crédito comercial, esa forma de comprar ahora y pagar después que durante décadas sostuvo al consumo popular, muestra niveles de mora superiores al 60% en varios municipios bonaerenses.

Según el Mapa de la Deuda del Centro de Estudios para la Ciudad, elaborado con apoyo de la Fundación Friedrich Ebert sobre datos del Banco Central, el 55,17% del monto adeudado con comercios en la provincia ya está en situación irregular.

La cifra necesita una traducción. No significa que el 55% de los bonaerenses esté atrasado, sino que más de la mitad del dinero prestado por comercios a personas físicas acumula mora superior a 90 días.

Si se mira la cantidad de deudores, el porcentaje también es enorme: 41,1% presenta atrasos. Es una diferencia técnica importante, pero en ambos casos la fotografía es la misma: una parte creciente de las familias está usando al comercio como última línea de financiamiento y después no logra sostener los pagos.

El fenómeno atraviesa distritos muy diferentes. Vicente López registra una mora comercial del 70,42%; Avellaneda, 69,74%; Lanús, 67,96%; y San Fernando, 65,4%. No hay una frontera social cómoda que permita encerrar el problema en los barrios más pobres. Norte y Sur aparecen atravesados por una misma dificultad: el ingreso disponible no alcanza y el crédito empieza a reemplazar al salario incluso para consumos corrientes.

Cuando el fiado vuelve con otro nombre

Durante décadas, el fiado fue una institución silenciosa de la economía barrial. El almacenero anotaba en una libreta, el vecino pagaba cuando cobraba y el vínculo descansaba tanto en la necesidad como en la confianza. Hoy esa lógica reaparece bajo formatos más sofisticados: planes propios, cuotas comerciales, tarjetas de cadenas, cuentas financiadas y proveedores que estiran pagos para no perder una venta.

Cambió la tecnología, pero el problema económico de fondo es parecido: cuando falta efectivo, alguien financia el tiempo que existe entre la necesidad y el próximo ingreso.

La diferencia es que ahora la rueda llega mucho más exigida. En Buenos Aires, la mora con comercios supera ampliamente la registrada en bancos públicos, de 12,8%; bancos privados, de 24%; y fintech, de 31,4%. El crédito comercial quedó convertido en el segmento más deteriorado del mapa. Y eso ocurre mientras el consumo masivo cayó 6,8% interanual durante el segundo trimestre en CABA y Gran Buenos Aires.

La combinación es particularmente mala. Las familias compran menos, pero necesitan financiar una proporción mayor de lo que todavía compran. Los autoservicios y negocios de cercanía crecieron 7,8% en volumen, mientras hipermercados y supermercados retrocedieron 12,7%. La escena cotidiana ayuda a entenderlo: se abandona la compra grande, se repone de a poco y se busca crédito donde todavía existe una relación directa con el vendedor.

El endeudamiento juvenil completa la alarma. Banco Provincia detectó que entre personas de 18 a 21 años con financiamiento la irregularidad llegó al 39,3%, casi el doble que un año antes. Entre quienes recurrieron a fintech, trepó al 43,4%. Son 311.570 jóvenes con saldos activos, en una etapa de la vida donde el empleo suele ser más precario y los ingresos más inestables. La deuda dejó de complementar ingresos y empezó a sustituirlos, una señal clásica de agotamiento del bolsillo. Ya.

No hace falta romantizar el fiado ni convertir al comerciante en banco de beneficencia. El comercio también necesita cobrar, reponer mercadería, pagar servicios y sostener empleados. Cuando una familia no paga una cuota, el problema pasa al mostrador. Y cuando miles hacen lo mismo, el deterioro deja de ser individual: se transforma en un riesgo para pequeñas cadenas, casas de electrodomésticos, negocios de barrio y proveedores que funcionan con márgenes cada vez más estrechos.

Por eso el dato es más grave que una estadística de mora. El crédito comercial suele aparecer cuando las otras puertas ya se achicaron. Si una familia recurre al negocio para financiar comida, ropa, un electrodoméstico o una reparación, y después tampoco puede pagar esa cuenta, la economía doméstica está llegando al fondo de sus mecanismos de defensa.

El Gobierno puede mirar la deuda como una decisión entre particulares. La economía real no tiene ese lujo. Cuando cae el ingreso, primero se recorta el consumo; después se usa crédito; luego se refinancia y, finalmente, se deja de pagar. En el Conurbano, esa secuencia ya llegó al mostrador. El viejo “anotámelo” volvió, pero esta vez la libreta está llena de números rojos. Y cuando tampoco se puede pagar el fiado, el problema ya no es financiero: es social.

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