
Los mosquitos casi en el Polo Norte: pican duro en Islandia

Una región muy fría y ellos panchos
Por primera vez en la historia, investigadores del Instituto de Ciencias Naturales de Islandia detectaron la presencia de mosquitos en ese país, uno de los más fríos del planeta y considerado hasta ahora un territorio libre de estos insectos. El hallazgo se produjo a unos 30 kilómetros al norte de Reikiavik, donde los científicos recolectaron tres ejemplares —dos hembras y un macho— de la especie Culiseta annulata, común en Europa y adaptada a climas templados y fríos.
El descubrimiento sorprendió a la comunidad científica local, ya que Islandia, junto con la Antártida, era uno de los pocos lugares del mundo donde nunca se habían registrado mosquitos. Las bajas temperaturas, los inviernos largos y la falta de agua estancada durante la mayor parte del año hacían prácticamente imposible su supervivencia.
Los ejemplares fueron capturados mediante trampas con una mezcla de vino caliente y azúcar, un método utilizado para atraer insectos nocturnos. El hallazgo fue confirmado por entomólogos islandeses, que destacaron que la especie detectada tiene la capacidad de hibernar como adulta, escondiéndose en refugios naturales durante el invierno y reactivándose cuando suben las temperaturas. Esa particularidad explicaría su resistencia a las condiciones extremas de la isla.
Aun así, los especialistas aclararon que todavía no hay evidencia de que los mosquitos se hayan establecido de manera permanente en el país. “Por ahora, se trata de un hallazgo puntual, pero debemos observar si logran reproducirse durante la próxima primavera”, explicó uno de los investigadores. Para eso, el Instituto de Ciencias Naturales inició un programa de monitoreo en distintas zonas del país, con el objetivo de determinar si existen más ejemplares o larvas en cuerpos de agua.
El origen de estos insectos sigue siendo un interrogante. Una de las hipótesis más probables es que hayan llegado a través de barcos o contenedores de carga provenientes de Europa continental, un fenómeno cada vez más frecuente debido al comercio internacional y al turismo. Sin embargo, otra posibilidad, más preocupante, es que el cambio climático esté creando condiciones más favorables para su supervivencia en regiones donde antes no podían subsistir.
Durante la última década, Islandia ha experimentado un incremento sostenido de las temperaturas promedio, especialmente en el sur y en la costa oeste. Ese calentamiento, junto con una reducción en los períodos de congelamiento de lagos y zonas húmedas, podría ofrecer nuevas oportunidades para que especies como Culiseta annulata encuentren nichos donde reproducirse.
El descubrimiento, publicado recientemente por el Instituto de Ciencias Naturales, se considera un indicador más de las transformaciones biológicas que están ocurriendo a escala global. “Estos pequeños insectos son mensajeros del cambio. Su presencia en lugares donde antes no existían nos obliga a repensar los límites de lo posible en un planeta que se está calentando”, señalaron los investigadores.
En los próximos meses, el equipo continuará sus estudios para determinar si los mosquitos lograron completar su ciclo reproductivo en el país y si su aparición representa un episodio aislado o el inicio de un proceso más amplio de colonización.


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