Lanús pone en valor el Bajo Puente Arenas

El intendente Julián Álvarez recorrió los avances de la obra de puesta en valor del Bajo Puente Arenas, en Gerli. Con financiamiento 100% municipal, el proyecto busca transformar un paso vehicular en un punto de encuentro con cancha, skatepark, juegos, luces nuevas y cruces seguros.

Región06/11/2025
NOTA

El zumbido de las máquinas se mezcla con el tránsito de la avenida Yrigoyen y el eco del tren que pasa por arriba. Entre polvo, pintura y cables nuevos, el Bajo Puente Arenas empieza a cambiar su cara. Lo que durante años fue un pasaje gris y olvidado, hoy se convierte en un espacio público pensado para quedarse, jugar, encontrarse.

El intendente de Lanús, Julián Álvarez, supervisó este miércoles los trabajos que forman parte del Plan Municipal de Obras, en el tramo que une la avenida Hipólito Yrigoyen con la calle Florencio Varela, en Gerli. Son obras financiadas íntegramente con recursos municipales: “Estamos muy contentos de seguir recuperando espacios públicos de calidad para que nuestros vecinos y vecinas cuenten con más lugares de recreación, y fortalezcan su sentido de pertenencia e identidad barrial”, destacó Álvarez durante la recorrida junto a la secretaria de Planificación Territorial y Obra Pública, María Emilia Aristei.

El proyecto contempla cruces seguros, iluminación LED, parquización, jardines verticales y la rehabilitación integral de esquinas y veredas. Pero además, sumará una cancha multideportes, un skatepark y un sector de calistenia, pensados para distintas edades y hábitos de uso. El bajo puente, antes de cemento áspero y paredes grafiteadas, será intervenido con tareas de embellecimiento y pintura que buscan integrar estética, seguridad y circulación.

Con esta intervención, el distrito completa la transformación de todos los accesos: antes ya se habían recuperado los puentes Olímpico, Carretero de Remedios de Escalada, Gerli y Alsina, puntos neurálgicos del entramado urbano. “El objetivo es conectar la ciudad desde abajo también —explican en la Secretaría—, aprovechar los espacios ociosos que dividen barrios para convertirlos en lugares de paso y encuentro.”

Las obras no solo modifican la infraestructura: reactivan la vida urbana. En los barrios que rodean el bajo puente, los vecinos ya notan los cambios. “Antes no se podía ni pasar de noche, ahora va a haber luz, bancos, y los chicos van a tener donde andar en bici”, comenta Lorena, comerciante de la zona.

La decisión de financiar la obra con fondos propios marca un gesto político y administrativo en tiempos donde los municipios sostienen parte de las obras públicas con recursos locales. En ese sentido, Álvarez busca fortalecer un perfil de gestión que combine planificación, cercanía y autonomía municipal, una fórmula que se repite en varios frentes del distrito.

El Bajo Puente Arenas es mucho más que una obra: es una señal de que el espacio público puede volver a ser el corazón de la vida cotidiana. Un lugar donde se cruzan la historia industrial del barrio, el presente de quienes lo caminan y la idea de ciudad que se quiere construir: más segura, más amable y, sobre todo, más propia.

 

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