
Edesur volvió a fallar: miles sin luz y un sistema al borde del colapso

Cortes de luz, desinversión y riesgo estructural
Miles de usuarios volvieron a quedar sin suministro eléctrico en el área de concesión de Edesur, en una jornada que reavivó las críticas por el estado del servicio y la falta de inversiones. Los datos oficiales mostraron una brecha significativa entre las dos principales distribuidoras del AMBA y dejaron expuesta la fragilidad del sistema. Según la información actualizada por el Gobierno nacional, Edesur registró más de 11 mil usuarios sin suministro eléctrico durante la tarde.
El nuevo episodio volvió a poner a Edesur bajo la lupa, una empresa que arrastra un largo historial de cortes reiterados, reclamos vecinales y sanciones regulatorias. A pesar de los aumentos tarifarios acumulados y del discurso oficial que promueve la liberalización del sector, los problemas estructurales del servicio persistieron y afectaron especialmente a los barrios del sur del conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires.
Del total de $63.310 millones en multas aplicadas por la duración y frecuencia de los cortes, $57.754 millones correspondieron a Edesur. Ahora, la intervención del ENRE, que encabeza Néstor Lamboglia, anunció una nueva investigación para determinar las causas del apagón y definir el tipo y monto de las penalidades que se le aplicarán a la distribuidora.
Fragilidad absoluta y precariedad empresaria
El sistema de distribución eléctrica del AMBA atraviesa un estado de fragilidad estructural que se manifiesta especialmente durante los picos de demanda por calor. Según informes del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) los eventos recientes muestran que varias subestaciones operan al límite de su capacidad o presentan fallas críticas por falta de mantenimiento y de inversiones.
La fragilidad que sufren las subestaciones eléctricas es clave por la función que cumplen: establecer los niveles de tensión adecuados para producir, convertir, regular y distribuir la energía eléctrica. Además, las subestaciones de Bosques y Morón son de las más importantes de todo el sistema eléctrico del AMBA, por su potencia instalada y cantidad de usuarios que atienden.
Edenor tiene 85 subestaciones y Edesur, 72.
Según informes de la asociación Defensa de usuarios y consumidores (Deuco), cuando una subestación eléctrica opera por encima de su capacidad de diseño —o no tiene margen de maniobra ante un pico de demanda— se desencadena una serie de fallos técnicos que escalan rápidamente de un inconveniente barrial a un problema de seguridad pública.
La sobrecarga de las subestaciones puede tener consecuencias como “disparos por sobrecarga”, donde los interruptores automáticos “saltan” para cortar el paso de la energía en la zona. Si la carga no se alivia, el sistema puede intentar derivarla a subestaciones vecinas, las cuales, al estar también al límite, fallan sucesivamente, creando un efecto dominó o apagón masivo. Si se contempla el hecho de que las subestaciones son las que sostienen hospitales, estaciones de bombeo de agua y telecomunicaciones, la situación se vuelve mucho mas compleja.
Desinversión absoluta
Para el ex director del ENRE y fundador del Instituto de Energía Scalabrini Ortiz (IESO), Marcos Rebasa, el motivo principal del apagón "hay buscarlo en la falta constante de inversiones de los accionistas de Edesur”.
“Resulta altamente preocupante la ausencia de mantenimiento y la falta de renovación de transformadores y líneas de alta y media tensión que se ven afectadas cada vez que sube la demanda en los días de calor intenso”, puntualizó.
Rebasa destacó que “pese a que cambió su decisión de retirarse del país tras la llegada de Milei, el grupo Enel en ningún momento presentó un plan de inversiones concreto para corregir la crítica situación de la empresa y evitar los grandes cortes de suministro”.
Los cortes de luz masivos o apagones como los ocurridos en enero no son un hecho aislado; tampoco tienen por causa central a las altas temperaturas. Al contrario, el hecho de que verano tras verano millones de usuarios sufran esta precariedad responde a la desinversión que llevan a cabo las concesionarias.
Según Deuco, hay tres factores principales que llevan a la situación actual: un desbalance entre inversión y tarifa, debido a que, aunque entre enero 2024 y enero 2026 hubo aumentos tarifarios fuertes, las empresas argumentan que la actualización del VAD (Valor Agregado de Distribución, la parte de la factura que va a los bolsillos de las distribuidoras) aún no compensa los años de bajos ingresos y por ende de desinversión en redes de media y baja tensión.
Por otro lado, hay una alarmante falta de redundancia, es decir, si una subestación falla (como en Bosques y Morón), no hay suficientes vías alternativas para absorber esa carga sin que el sistema se “desenganche” para protegerse. Por último, el aumento del consumo en sucesivos veranos dejó en evidencia que la infraestructura actual no fue actualizada para responder al uso masivo y simultáneo de aires acondicionados.


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