
Gebel 2027: el outsider que busca capitalizar “el fin de la grieta”
El armado del “tercer espacio”
El espacio “Consolidación Argentina” reunió dirigentes sindicales, políticos y referentes sociales en Lanús para avanzar en su construcción territorial. Con la presentación de mesas regionales y coordinadores, el armado busca instalar una alternativa que se plantea por fuera de la grieta y con foco en un liderazgo de perfil social y religioso.
“Consolidación Argentina”, el espacio político que impulsa la candidatura presidencial del pastor Dante Gebel, realizó este miércoles un “Encuentro Nacional y Federal” en el microestadio de Lanús, como parte de la estrategia de construcción territorial de cara a las elecciones de 2027.
Durante el encuentro se presentaron las Mesas promotoras Provinciales y Regionales y a los coordinadores de cada una, que serán los responsables de articular el trabajo político y organizativo en sus respectivos ámbitos geográficos.
Participaron el secretario general de Aeronavegantes, Juan Pablo Brey, dirigente de la CGT y la CATT, y el diputado proteño Eugenio Casielles.
“Hoy empezamos a organizarnos. Estamos empezando a dar esta pelea antes incluso de que Dante Gebel sea candidato, porque creemos que este proceso es colectivo y mucho más grande que una postulación”, expresó Casielles.
Desde la virtualidad se sumaron el ex futbolista y director técnico Walter Erviti y la ex ministra de Trabajo Graciela Camaño, quienes aportaron su mirada en el marco del encuentro y coincidieron en la “necesidad de trabajar sin descanso para impulsar una transformación profunda de la Argentina de la mano de Dante Gebel”, según se informó en un comunicado.
Brey hizo hincapié en la necesidad de “un liderazgo que no divida, que no enfrente y que no profundice las grietas que tanto daño nos han hecho y nos siguen haciendo como sociedad”. Y remarcó que “cada vez más argentinos empiezan a ver en Dante Gebel una voz distinta, una voz que pone en el centro a la persona, a la familia, al trabajo y sobre todo a la patria”.
También participó el secretario de Culto de la provincia de Córdoba, Mariano Almada, que pertenece al sector del gobernador de esa provincia, Martín Llaryora, y destacó la “importancia de consolidar un espacio orientado al bien común, sin distinciones partidarias ni religiosas”.
La lógica detrás del operativo es bastante directa. Si el fenómeno Milei demostró que un outsider puede llegar al poder, entonces otro outsider podría disputarle ese mismo terreno electoral. Con una diferencia clave: el gebelismo intenta construir un perfil menos confrontativo, más cercano a una narrativa de humanismo cristiano que mezcla valores, sensibilidad social y discurso moderado. Muy diferente al otro outsider reinante: Javier Milei. Entendiendo que el próximo paso, la mesura y el espíritu compasivo serán activos poderosos. “Después de Milei, gritar bilis va a ser mala palabra”, asegura un referente cercano con estusiasmo.
En el tablero político argentino esa fórmula tiene antecedentes. Durante décadas el peronismo ocupó ese espacio simbólico donde conviven justicia social, religiosidad popular y narrativa de comunidad organizada. En el entorno de Gebel creen que esa tradición cultural sigue viva, aunque hoy esté políticamente huérfana.
El pastor tiene atributos que los estrategas consideran atractivos para el momento político actual. Maneja audiencias masivas, habla el lenguaje emocional que domina la política contemporánea y cuenta con una red evangélica internacional que funciona como base social organizada. A eso se suma su presencia mediática: millones de seguidores en redes y un estilo comunicacional pulido en escenarios y cámaras.













