
El conurbano concentra las peores cifras del ajuste económico
El relato oficial sostiene que el ajuste era el precio inevitable para estabilizar la economía. Sin embargo, cuando se observan los números del principal conglomerado urbano del país aparece otra fotografía.
El conurbano bonaerense, donde vive buena parte de la población argentina y se concentra una porción decisiva del aparato productivo, se transformó en el territorio donde el costo social del programa económico se expresa con mayor crudeza.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre estadísticas oficiales del INDEC y distintos organismos públicos, ubica a la provincia de Buenos Aires como la jurisdicción más golpeada desde el inicio de la gestión de Javier Milei. No se trata de un solo indicador aislado. La pérdida de empleo, el cierre de empresas, el deterioro del salario, la inflación y la caída del consumo avanzan en la misma dirección y encuentran en el Gran Buenos Aires su punto más crítico.
Empleo, salarios y consumo: el corazón productivo siente el ajuste
El mercado laboral refleja con claridad la magnitud del deterioro. Desde diciembre de 2023 desaparecieron 85.299 puestos de trabajo registrados en unidades productivas bonaerenses. En términos nacionales, significa que uno de cada cuatro empleos formales perdidos durante la actual administración correspondió a la provincia de Buenos Aires.
El desempleo también escaló por encima del promedio nacional. Durante el primer trimestre de 2026, el Gran Buenos Aires registró una tasa del 9,7%, frente al 7,8% del conjunto del país. Entre los jóvenes la situación resulta todavía más delicada: el desempleo ronda el 15%, consolidando un escenario donde ingresar al mercado laboral formal se vuelve cada vez más difícil.
Pero incluso quienes conservan su empleo enfrentan un deterioro creciente.
El informe advierte que aumentó la cantidad de trabajadores que buscan un segundo trabajo porque el salario dejó de alcanzar para sostener el nivel de vida. La subocupación también avanzó del 8,9% al 12,1%, mientras proliferan modalidades laborales informales y empleos vinculados a plataformas digitales, generalmente asociados a menores ingresos y mayor precariedad.
La inflación tampoco dio tregua. En el Gran Buenos Aires acumuló 320,2%, ubicándose ocho puntos por encima del promedio nacional. Sin embargo, el golpe más fuerte llegó por el lado de los servicios públicos y el transporte.
Moverse para ir a trabajar se convirtió en un gasto difícil de sostener. El transporte acumuló una suba del 416%, elevando el costo mensual desde $6.656 hasta $115.944. Para un trabajador que percibe el salario mínimo, el viaje cotidiano pasó de representar el 4,5% del ingreso al 32,9%, una transformación que modifica por completo la economía familiar.
Mientras tanto, los salarios privados registrados del Gran Buenos Aires retrocedieron 1,43% en términos reales, el peor desempeño entre todas las regiones del país. Es decir, aun con empleo formal, el poder de compra continúa deteriorándose.
La actividad productiva tampoco escapó al impacto. Según el relevamiento, 6.211 empresas cerraron sus puertas en territorio bonaerense desde el cambio de gobierno, mientras que la industria manufacturera opera con aproximadamente cuatro de cada diez máquinas detenidas, un indicador que refleja capacidad instalada ociosa y menor producción.
El consumo confirma esa tendencia. Las ventas en supermercados del Gran Buenos Aires mostraron una caída interanual real del 10,8%, el peor registro del país, señal de que el ajuste ya no se limita a las inversiones o al crédito, sino que alcanza directamente a la compra cotidiana de alimentos y productos esenciales.
El informe también señala que el incremento extraordinario de recursos por coparticipación registrado en mayo respondió al vencimiento del Impuesto a las Ganancias de sociedades y constituye un fenómeno excepcional, sin modificar la debilidad estructural de la recaudación ni la presión financiera que enfrentan la Provincia y los municipios para sostener servicios públicos y políticas sociales.
La estabilización macroeconómica continúa siendo el principal objetivo del Gobierno. El interrogante es quién paga esa transición. Si el principal conglomerado urbano del país concentra los peores indicadores de empleo, consumo, actividad económica e ingresos, la discusión deja de ser exclusivamente fiscal para transformarse en una pregunta política: cuánto tiempo puede sostenerse un programa económico cuando el corazón productivo del país late cada vez con menos fuerza.
85.299 empleos registrados perdidos
Desde diciembre de 2023 la provincia de Buenos Aires concentró uno de cada cuatro puestos formales destruidos en todo el país.
El costo de ir a trabajar se disparó
El transporte aumentó 416% y para quienes cobran el salario mínimo representa hoy casi un tercio de sus ingresos mensuales.








Monte, cada vez más aislado: la reducción de la Línea 88 desata una crisis de transporte y expone la falta de respuesta del Municipio
Región01/07/2026
La crisis alimentaria golpea al Conurbano Sur y ya alcanza a familias de colegios privados
Región02/07/2026





