
León XIV llega a Don Orione y expone el costo del ajuste de Milei
El lunes 9 de noviembre, Javier Milei tendrá frente a sí una escena difícil de administrar. León XIV visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, donde viven unas 410 personas con discapacidad.
Llegará pocos días después de que el Gobierno informara la regularización de una deuda que había provocado un embargo judicial sobre las cuentas del Ministerio de Salud. La bienvenida al Papa tendrá como escenario una institución que tuvo que litigar para cobrar recursos destinados a cuidados cotidianos.
Ese antecedente pesa sobre la visita. Mientras la Casa Rosada defiende el ajuste como una condición del orden económico, el Cottolengo muestra qué ocurre cuando los pagos se demoran: una organización que debe sostener medicamentos, alimentos, insumos y personal queda obligada a reclamar lo que necesita para funcionar. Detrás de cada partida hay personas cuya atención no puede esperar el calendario del Ministerio.
Claypole ya vive los preparativos. Los trabajos municipales en los accesos, la organización del tránsito y el operativo de seguridad alteraron el movimiento habitual. Los vecinos esperan acercarse al recorrido, los comerciantes organizan sus jornadas y las comunidades religiosas preparan la recepción. Pero el entusiasmo no borra los problemas que atraviesan al barrio.
Fe y peronismo en Don Orione
En el enorme complejo habitacional vecino al Cottolengo conviven dos pertenencias fuertes: la tradición peronista y la devoción por San Luis Orione. La historia de las viviendas del plan Eva Perón forma parte de la memoria urbana; la obra religiosa, de una experiencia de cuidado que distintas generaciones reconocen como propia.
La relación con el santo está incorporada a la identidad del lugar. El aniversario de San Francisco de Asís, la localidad que comprende el complejo y otros barrios, recuerda la llegada del corazón de San Luis Orione al Cottolengo, el 29 de agosto de 2000. Para muchas familias, la visita del Pontífice toca esa historia cercana.
Los históricos tres tanques de agua recibieron murales de Francisco, San Luis Orione y León XIV. Las imágenes acompañan una bienvenida que moviliza al barrio desde sus propias referencias. La expectativa tiene raíces anteriores a cualquier disputa entre gobiernos.
Ese arraigo también ayuda a entender la dimensión política de la jornada. En un territorio donde el peronismo conserva una fuerte identificación, la discusión sobre el Estado, el trabajo y la protección social atraviesa la vida cotidiana. El reclamo por recursos para la discapacidad encuentra allí una sensibilidad que el discurso del ajuste difícilmente pueda desarmar con consignas fiscales.
El embargo detrás de la visita
El juez federal Juan Pablo Auge dispuso un embargo de unos 828 millones de pesos sobre cuentas del Ministerio de Salud por una deuda con el Cottolengo. El 29 de octubre, el Gobierno informó que había regularizado el pago que motivó la medida.
La secuencia deja una responsabilidad política concreta. La institución tuvo que recurrir a la Justicia y obtener una medida sobre las cuentas oficiales para reclamar fondos vinculados con sus prestaciones. El anuncio del pago permite atender esa deuda; no elimina la demora ni las dificultades que llevaron al expediente.
La gestión de Milei deberá explicar por qué una obra que atiende a personas con discapacidad llegó a esa situación. También deberá demostrar que la regularización tiene continuidad. El funcionamiento del Cottolengo necesita previsibilidad durante todo el año, mucho después de que termine la atención pública sobre la visita.
Ahí reside la incomodidad para la Casa Rosada. La presencia de León XIV dará visibilidad a una institución cuyos reclamos ponen en cuestión las prioridades del Gobierno. El conflicto por el financiamiento tendrá un escenario reconocible, con residentes, trabajadores y familias que dependen de esos recursos.
La Tercera había señalado esa tensión en septiembre, cuando la escala todavía esperaba su confirmación definitiva. Ahora, con la llegada próxima y el antecedente judicial sobre la mesa, el contraste adquirió mayor fuerza. La defensa oficial de las cuentas públicas deberá convivir con las consecuencias de haber demorado pagos para sostener cuidados esenciales.
Lo que queda después de la foto
El operativo contempla restricciones de circulación, accesos acreditados y sectores delimitados para las comunidades religiosas. El tramo final por avenida Lacaze está previsto en papamóvil. Provincia y Municipio tendrán que garantizar que la organización permita acompañar la visita y sostener el movimiento indispensable de la zona.
En el barrio, la celebración convivirá con preocupaciones que llevan mucho más tiempo: ingresos insuficientes, dificultades para conseguir trabajo y deudas familiares. La llegada del Papa concentra atención sobre esas condiciones, aunque las respuestas seguirán dependiendo de decisiones políticas y presupuestarias.
El lunes quedarán imágenes de una jornada excepcional. Después, el Cottolengo tendrá que seguir pagando salarios, comprando insumos y atendiendo a sus residentes. Esa continuidad será la medida de la respuesta del Gobierno. La obligación de financiar los cuidados no vence cuando el Papa se va. La hostilidad contra el Gobierno de Milei seguirá en el enorme conglomerado urbano de Zona Sur.








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