
“Casa con pileta”, la novela de Patricia Salinas que indaga identidad y dictadura
Literatura y memoria en Quilmes
La identidad irrumpe cuando menos se la espera. En “Casa con pileta”, primera novela de Patricia Salinas, esa irrupción ocurre en el momento más frágil y a la vez más luminoso: la maternidad. Patri, la protagonista, descubre que fue adoptada y aquello que creía sólido -familia, trabajo, pertenencia- comienza a resquebrajarse.
La mudanza a una casa con pileta ofrece una ilusión de estabilidad. Pero el dato que transforma la trama en algo más profundo es territorial y político: a pocos metros funcionó el Pozo de Quilmes, uno de los centros clandestinos de detención de la última dictadura. El hogar se vuelve así escenario de una doble búsqueda, personal y colectiva.
Salinas construye una narración que combina suspenso, introspección y una atmósfera que roza lo surreal. En el camino aparecen personajes que tensionan el recorrido de la protagonista: una ex compañera militante, un abogado ex montonero, vecinas que niegan el pasado, una familia inglesa en decadencia. El barrio no es un decorado sino un organismo que guarda secretos.
La autora define la escritura como una necesidad vital. Durante más de una década trabajó en la novela, reescribiéndola hasta darle forma. “Habitarla y transmitir sus mensajes fue un viaje de mucha luz”, sostiene. La casa, en el relato, adquiere entidad propia. No es solo espacio físico sino símbolo de aquello que se hereda sin saberlo.
El texto despliega imágenes potentes -una vaca, un castor, una mantarraya, peces que invaden la casa- que introducen un registro onírico y refrescante frente a la densidad de la pregunta central: quién soy. La identidad, lejos de ser una consigna abstracta, se presenta como un territorio movedizo, atravesado por silencios familiares y memoria histórica.
“Casa con pileta” dialoga con la historia reciente argentina sin caer en el panfleto. Lo hace desde lo íntimo, desde el análisis subjetivo que la propia autora reconoce como parte de su recorrido personal. Salinas, formada en Sociología y Psicología en la UBA, con experiencia en violencia familiar y derechos humanos, traslada a la ficción su mirada sobre los procesos de construcción de sentido.
El resultado es una novela compleja, que interpela. No solo por lo que cuenta, sino por lo que despierta. Según la autora, muchos lectores terminan preguntándose por su propia identidad. Tal vez allí radique su potencia: en esa incomodidad productiva que obliga a mirar hacia adentro mientras el pasado colectivo late a pocos metros de la puerta de casa.
Patricia Salinas nació en la provincia de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y Psicología por la Universidad de Buenos Aires, con especialización en fenomenología social y psicoanálisis. Trabajó en el Equipo de Violencia Familiar del Hospital Dr. Cosme Argerich y presidió la dirección del sello editorial IUNMA.
Actualmente ejerce la práctica clínica en su consultorio y se desempeña como asesora en temas de derechos humanos. Se formó en talleres literarios con Tamara Kamenzsain y Alberto Laiseca. Casa con pileta es su primera novela. Vive en la ciudad de Quilmes.


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