Entre la presencia y la ausencia: Alex Tremo y la pregunta que atraviesa a una generación

Con su single “Tal Vez”, el artista de pop electrónico explora la presión de mostrarse constantemente y la necesidad de detenerse, en un tiempo dominado por la exposición permanente.
Cultura 12/02/2026
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Por Florencia Belén Mogno

 

En la era de la hiperconectividad, la idea de estar presente parece que tuviera una significancia diferente. La lógica de las redes sociales transformó la creación artística y la en un contexto donde pareciera que no puede haber silencio y donde el publicar, reaccionar, responder, casi serían como obligaciones para “siempre estar visibles”.

 

Bajo esa dinámica, el tiempo de reflexión comenzó a percibirse como riesgo y la pausa pasó a confundirse con desaparición. Es así que hay una sobrecarga no solo para quienes generan contenido sino también para las audiencias digitales y es aquí cuando cuando aparecen las preguntas: “¿en verdad se desaparece al no estar constantemente en las redes?” “¿Y si tal vez es necesario tomar un poco de distancia?”.

 

En ese escenario, el “tal vez” adquiere un peso simbólico particular. Representa la zona gris entre avanzar o detenerse, entre confirmar una decisión o posponerla. En todos los casos aparece la misma inquietud: si uno se corre por un momento, ¿el otro espera o sigue adelante?

 

Dentro de ese marco se inscribió el lanzamiento de “Tal Vez”, el nuevo single stand alone del cantante argentino de pop electrónico Alex Tremo, quien profundizó sobre su trabajo ysobre estas ideas en diálogo con Grupo Mediatres.

 

La música como reflexión y renacimiento 

 

Para empezar por el lanzamiento de tu single, “Tal Vez” gira alrededor de la duda entre quedarse o desaparecer: ¿de dónde nació esta canción y el vínculo con este interrogante?

 

A.T: "Tal Vez" nace de una grieta muy concreta: la que se abre entre la hipervisibilidad de las redes sociales y la soledad real. Especialmente en TikTok, donde la presión por producir contenido constante es brutal. Llegó un punto en que publicaba por inercia, solo para cumplir con el algoritmo, y en ese acto automático me desaparecí yo mismo. La canción es ese instante de lucidez en medio del ruido digital, donde la pregunta deja de ser ‘¿qué subo hoy?’ y se convierte en ‘¿qué pasa si, en vez de subir algo, me borro?’. Es la duda entre seguir interpretando un personaje para un feed insaciable o dar un paso al costado para recuperar la propia voz. No habla solo de irse de las redes; habla de elegir entre existir para otros o volver a existir para uno.

 

¿Cómo fue el proceso de composición de “Tal Vez”: primero apareció la idea conceptual de la duda o nació desde una melodía, una frase o una emoción puntual?

 

A.T: El proceso fue visceral. Un día después de un cumpleaños que la pasé bastante mal, llegué a casa, agarré el celular y abrí BandLab (programa). Ya tenía el sonido en la cabeza. No podía ir a un estudio, así que armé toda la maqueta ahí. La melodía y la atmósfera salieron de una, casi como un exorcismo.

 

La canción puede leerse tanto desde lo artístico como desde lo afectivo: ¿qué tipo de mensaje o mensajes buscas transmitir a través de tu música?

 

A.T: Con "Tal Vez" quise mostrar lo que hay detrás de la máscara. Era necesario profundizar, y sacar a la luz la vulnerabilidad que se esconde bajo la actitud. Mi música siempre busca esa dualidad: la arrogancia que te protege y la fragilidad que sentís.

 

En cuanto a tu lírica, ¿qué tan autobiográficas son tus letras y dónde empieza la inspiración?

 

A.T: Todas mis letras son autobiográficas en el origen, pero nunca literales. Escribo desde personajes: máscaras que me permiten decir verdades que, de otra forma, quedarían enterradas. La inspiración empieza en algo real, pero la canción nace cuando le pongo un disfraz.

 

Por otra parte, “Oscuridad”,tu single, está muy vinculado con un episodio muy violento que sufriste y de alguna forma marca eso: la muerte y el renacer, ¿de qué manera considerás que la música te ayudó a renacer en esa instancia?

 

A.T: Antes de ese evento violento, solo era un pibe que escribía letras en las notas del celular. No planeaba hacer música. Ese momento fue un punto de quiebre absoluto, un catalizador. Me convirtió en otra persona. Sin eso, "Oscuridad" no existiría, y sin "Oscuridad", mi carrera tampoco.

 

Tu estética combina glam rock noventoso, androginia y K-Pop Rock: ¿cómo trabajas el equilibrio entre el sonido de tu música y lo visual de tu arte?

 

A.T: Al principio, me obsesioné con encontrar una ‘fórmula’ que unificara esos mundos. Sonaba a una ecuación imposible: los riffs sucios del glam, la actitud andrógina y la precisión visual del K-Pop. Intenté incluso suavizar los bordes, hacer algo más ‘mainstream’, pero sonaba falso. El equilibrio llegó cuando dejé de buscar coherencia externa y entendí que el hilo conductor era mi propia biografía fragmentada. Mi sonido es eso: la guitarra distorsionada que escuchaba de adolescente, mezclada con la producción electrónica que descubrí después, y vestida con una estética que desafía el género porque yo también vivo en ese límite. No es un collage aleatorio; es un autorretrato en capas. Lo visual no ilustra la música: es la misma herida expresada en otro código.

 

Asimismo, tus canciones dialogan con el público LGTBIQ+ pero también conectan fuerte con audiencias femeninas y kpopers: ¿qué creés que encuentran en tu propuesta?

 

A.T: Creo que ncuentran un espacio donde la rareza no es un defecto, sino el código de acceso. Creo que, más allá de las etiquetas, lo que une a esas comunidades es la experiencia de navegar el mundo desde los márgenes, con un ojo puesto en la supervivencia y el otro en la fantasía. En mi música, esa dualidad no se esconde: se celebra. El chico queer que necesita un himno para sanar, la chica que quiere sentirse poderosa en la pista, el fan de K-Pop que entiende el espectáculo como un lenguaje de pertenencia… todos reconocen en mi propuesta a alguien que, desde el escenario, legitima esa búsqueda. No doy lecciones de empoderamiento; ofrezco un espejo donde verse sin disculpas. Y en ese reflejo, hay lugar para todos.

 

Por último, anunciaste el EP “Bad Boy”, ¿qué historia o universo querés que el público entienda cuando escuche todo tu material en conjunto?

 

A.T: Con “Bad Boy” no espero que el público entienda todo mi universo aún, pero quiero que sea la puerta. El EP gira alrededor de ser puesto en el lugar del villano, incluso cuando no te sentís uno. Y de decir: "Bueno, si ese es mi papel, lo voy a interpretar a fondo". Pero también quiero profundizar en eso: el villano también llora.

 

Fuente fotografías: prensa Alex Tremo @sgprensaydifusion  

 

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