
Marcelo Mazzarello: “lo que importan son los sentimientos que son universales y equitativos”

Por Agustín Ochoa.
Recientemente, la escena teatral argentina se iluminó con la brillante actuación de los consagrados actores Marcelo Mazzarello y Carolina Ramírez, quienes protagonizaron la impactante obra “Cuando duerme conmigo” en el Teatro
Canning. Este montaje ha capturado la atención del público y la crítica, atrayendo a
una multitud que se rindió ante la maestría interpretativa de sus protagonistas.
La obra “Cuando duerme conmigo” se presenta como un espejo provocador que invita
a la reflexión sobre las dinámicas humanas y las complejidades que caracterizan las
relaciones interpersonales. En un mundo donde el amor, la amistad y los conflictos
son temas cada vez más actuales y controversiales, la actuación de Carolina Ramírez y
Marcelo Mazzarello brilla con intensidad, conectando de manera profunda con una
audiencia que se ve identificada con los dilemas que se despliegan en el escenario.
En una entrevista exclusiva con el Diario La Tercera, la ex protagonista de la serie
colombiana “La reina del Flow” destacó la pasión que ambos comparten por la obra:
“Hacemos una obra que nos gusta y un texto en el que creemos. Son todos esos planetas
que se alinean para venir con gusto a hacer una obra que llevamos mucho tiempo valorar las conexiones humanas.
haciéndola y nos gustaría hacerla un tiempo más”. Este entusiasmo es palpable en cada
función, donde la complicidad entre los actores se traduce en una experiencia única
para el espectador.
Por su parte, el aclamado artista enfatizó el valor de la relación profesional que ha
cultivado con Ramírez: “El trabajo que hacemos con Carolina y el vínculo que logramos
generar arriba y abajo del escenario son aspectos que disfruto enormemente”. Esta
conexión no solo nutre el desempeño actoral, sino que también enriquece la narrativa
de la obra, haciendo que cada representación refleje la autenticidad de sus emociones
“Cuando duerme conmigo” transcurre en una fría noche de diciembre, en un sanatorio
que aparentemente es solo un punto de paso para quienes esperan, Laura y Vicente se
convierten en dos almas perdidas que se cruzan en el momento menos esperado. Ellos
son desconocidos, pero el destino tiene planes interesantes los dos.
Asimismo, la atmósfera está impregnada de la ansiedad y el nerviosismo que
acompaña a la espera. Mientras el reloj avanza, las horas se convierten en minutos y
los minutos en eternidad. Sin embargo, en este lugar donde el silencio habla, Laura y
Vicente comienzan a compartir fragmentos de sus vidas. Sus charlas, al principio
triviales, pronto destapan emociones ocultas y verdades que cada uno había guardado
en su interior.
De repente, una verdad oculta emerge en medio de sus conversaciones, un secreto que
redefine sus relaciones y marca un antes y un después en sus vidas. Este
descubrimiento, aunque inesperado, ofrece redención y esperanza, revelando que el
amor puede nacer de los momentos más improbables y en los lugares más
inesperados.
Es así que la noche avanza, y con cada instante, Laura y Vicente ven transformada su
percepción del amor y la vida. Lo que inicialmente parecía ser un encuentro casual en
una sala de espera se revela como un punto de inflexión en sus vidas, recordándoles
que las conexiones humanas pueden florecer incluso en los momentos más oscuros y
tristes.
En esta misma línea, Marcelo Mazzarello señaló que la obra en cuestión posee un
elemento que la distingue: su capacidad para reavivar los vínculos y la esencia de la
humanidad. Según él, la pieza transmite un mensaje poderoso: “No importan los
géneros, sino los sentimientos, que son universales y equitativos”. Este enfoque destaca
que la verdadera igualdad radica en los sentimientos, proponiendo que a partir de
ellos, se pueden abordar y resolver muchas de las divisiones que enfrentamos.
Carolina Ramírez, por su parte, enfatizó que “las familias son las familias”,
destacando que, independientemente de su diversidad, el amor siempre halla su
espacio en todas sus manifestaciones. “Lo más importante siempre es el amor”,
concluyó, reflejando una visión esperanzadora y abierta sobre la naturaleza de las
relaciones en la actualidad.
Así, el encuentro de Laura y Vicente no solo les transforma a ellos, sino que resuena
con un mensaje de humanidad que invita a todos a reflexionar sobre la belleza del
amor en todas sus formas. En una sociedad donde a menudo prevalece la división,
estas narrativas se convierten en faros que nos recuerdan la importancia de cultivar y













