
Dos fábricas destruidas en incendio en Lomas de Zamora

El jefe de los bomberos que coordinó el operativo, Gustavo Liuzzi, fue claro desde el inicio. “Trabajamos con máquinas pesadas para poder sacar las estructuras de los locales que se quemaron, para terminar de apagar las llamas”, explicó mientras el humo todavía salía del techo derrumbado. Las llamas llegaron a medir casi dos metros y, según informó, el fuego comenzó pasadas las 2 de la madrugada del martes.
La primera dotación llegó en pocos minutos y, al ver la magnitud, ordenó evacuar toda la manzana. “Evacuamos la manzana completa y con el tiempo, al ver que la situación era segura, algunos vecinos volvieron a sus domicilios, menos los de las casas linderas”, detalló Liuzzi. La escena se repitió como en tantos incendios del Conurbano: gente saliendo con lo justo, perros atados a las corridas y un barrio entero mirando las llamas sin pegar un ojo.
Dos fábricas quedaron destruidas. “Se quemaron dos fábricas: una de envases plásticos y otra de inyección plástica que realiza juguetes”, confirmó el jefe de bomberos. En total trabajaron 16 dotaciones que pelearon contra un fuego que no dio tregua. Por el feriado largo, los galpones estaban vacíos y no hubo que lamentar víctimas. “Se dominó” el incendio, señaló Liuzzi, y agregó que se empezó “a derrumbar el 100% de la estructura” porque “ya no sirve más nada”.
Mientras los bomberos enfriaban chapas calientes, una vecina contaba su tragedia personal. Melanie vive pared de por medio con una de las fábricas incendiadas. Su casa quedó inhabitable. “Pude salir justo”, dijo en Radio Mitre, todavía temblando. Contó que hacía apenas veinte minutos que se había dormido cuando escuchó ruidos. “Me desperté y dije bueno, me están entrando a robar”, pensó. Llamó al vecino, después a su hermana. Nadie contestaba.
“Dije me arriesgo”, relató. Abrió la puerta y ahí lo vio todo: fuego, humo, el techo cediendo. “Se derrumbó el techo de dos habitaciones y un baño, las otras paredes están que se caen. La casa está destruida completamente, perdí todo y me tuve que ir con lo puesto”. La suya fue una de las pocas viviendas que no pudieron volver a habitarse.
Todavía se desconocen las causas del incendio. Bomberos y peritos analizarán cámaras y restos estructurales para intentar determinar el origen. En el barrio, mientras tanto, la solidaridad se puso en marcha con la rapidez con la que suelen reaccionar los barrios del sur: mates, frazadas, comida caliente y una ronda de brazos para que Melanie no se quede sola.
Lomas amaneció con humo, paredes negras y un barrio cansado pero entero. Lo que quedó después del fuego no fueron solo dos galpones reducidos a escombros, sino la prueba de que, aun en el caos, la comunidad se organiza y sostiene. Porque en cada emergencia, lo que salva no es solo el operativo, sino el abrazo del barrio.


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