Milei abre el aluminio chino y deja expuesta a Aluar (¿Venganza política?)

El Gobierno levantó el arancel del 28% que protegía a Aluar y desató una guerra silenciosa con Javier Madanes Quintanilla, dueño también de Fate. En la Rosada hablan de competencia; en el Congreso, de represalia política.
 
Política23/02/2026

NOTA Antidumping y poder

 

La resolución 172/2026 no es un tecnicismo de Comercio Exterior. Es un mensaje político. El Ministerio de Economía decidió levantar la medida antidumping que gravaba con 28% las importaciones de foil de aluminio provenientes de China. En términos prácticos, el gigante Aluar queda expuesto a la competencia directa del aluminio chino. En términos políticos, la Casa Rosada le respondió a uno de los capitanes de la industria con una señal inequívoca: nadie condiciona al Presidente.

Javier Madanes Quintanilla no es un empresario más. Es dueño de Aluar, único productor de aluminio primario y de foil en el país, y también de Fate, la fábrica de neumáticos cuyo cierre reciente fue leído en el Gobierno como algo más que una crisis sectorial. En Balcarce 50 interpretaron el movimiento como una presión. Una jugada de tablero. Y la política, cuando se siente desafiada, no suele contestar con silencio.

La historia tiene números que incomodan. La CNCE había advertido probabilidad de recurrencia del dumping si se levantaba la medida. Sin embargo, también dejó asentado que, bajo la protección vigente desde 2020, las importaciones chinas se redujeron a menos del 3% del consumo aparente y Aluar pasó de controlar el 64% del mercado interno en 2019 al 91% en 2024. Mercado casi cerrado, competencia casi inexistente y, aun así, el precio local del foil subió entre 5% y 7% mientras el aluminio internacional caía 16%.

El Gobierno leyó ese dato como argumento. Si el insumo bajó y el precio interno subió, algo no cerraba. El oficialismo decidió que la herramienta de defensa comercial debía ser excepcional, no permanente. Fin del antidumping. Apertura total. Competencia externa sin anestesia.

 

El mensaje detrás del Boletín Oficial

En el Congreso, Miguel Ángel Pichetto fue explícito: habló de represalia. Para él, abrir al 0% un producto que tenía 28% de arancel es un acto suicida para la industria nacional. Lo que no dijo, pero flota en el aire, es que la tensión entre el poder político y el círculo rojo ya no se disimula.

Aluar concentra empleo, dólares y poder simbólico en la Patagonia. Si la avalancha de importaciones chinas impacta en su estructura productiva, el efecto no será estadístico. Será territorial y político. La rama local del aluminio podría resentirse y, en el peor escenario, la histórica Aluar enfrentaría un dilema de supervivencia.

La pregunta que sobrevuela es si la apertura es una convicción ideológica o un mensaje disciplinador. Milei sostiene que el mercado ordena y que la competencia baja precios. Pero cuando la competencia viene de China, con escala y costos imposibles de replicar, el orden puede parecer demolición.

 

En la Rosada repiten que no hay intocables. Que el capitalismo es competencia real. En la industria murmuran que la política está jugando con fuego. La escena es de thriller institucional: un empresario poderoso que pierde su escudo arancelario y un Presidente que deja claro quién tiene la lapicera.

El aluminio no es sólo un metal. Es energía, empleo, cadena de valor. Abrirlo sin red puede ser un gesto de coherencia liberal o una jugada de alto riesgo. En este capítulo, la economía y la rosca se funden. Y cuando eso ocurre, la historia rara vez termina en empate.

Te puede interesar
Lo más visto