
Crecen los locales vacíos en CABA y alertan por la caída del consumo
Comercio en retroceso en la Ciudad
Un relevamiento de la Cámara Argentina de Servicios (CAC) advierte que durante el bimestre enero-febrero de este año subió 38,5% el número de locales vacíos en las principales áreas comerciales de la Ciudad de Buenos Aires con respecto al mismo período de 2025. En concreto, durante los primeros dos meses de 2026 se detectaron un total de 284 locales en venta, alquiler o cerrados en las zonas relevadas. Respecto a la medición anterior, correspondiente a noviembre-diciembre de 2025, también se registró un fuerte incremento del 43,4%, ya que en ese momento se habían contabilizado 198 locales sin actividad.
A la par de esta tendencia, los valores de los alquileres comerciales continúan en ascenso. Entre enero y febrero de 2026 se registró un aumento del 158,8% en comparación con el mismo período del año pasado, muy por encima de la inflación acumulada en ese lapso, que rondó el 35,35% a la espera del dato final de febrero. Incluso frente al último bimestre de 2025 los alquileres crecieron 91,2%, una dinámica que presiona aún más sobre la rentabilidad de los comercios. El fenómeno no se limita a la Ciudad de Buenos Aires. En La Plata, un relevamiento de la Federación de Mayoristas y Proveedores del Estado de la Provincia de Buenos Aires (FEMAPE) detectó que los locales inactivos crecieron 180% interanual: pasaron de 5 a 14 en las principales áreas comerciales. Si bien el número absoluto es menor, la tendencia refleja el mismo patrón de deterioro del comercio minorista. El encarecimiento de tarifas y alquileres, combinado con despidos, pérdida de ingresos reales y menor circulación de dinero en el consumo cotidiano, conforma un escenario cada vez más complejo para la supervivencia de los pequeños y medianos comercios. En muchos casos, comerciantes señalan que sostener la actividad se volvió inviable y que el cierre aparece como una salida inevitable ante la caída de ventas y los costos fijos en constante aumento.
El crecimiento de los locales vacíos no solo refleja un problema puntual del mercado inmobiliario comercial, sino que funciona también como un termómetro de la economía urbana. Cuando las persianas bajan y los carteles de alquiler o venta se multiplican en las avenidas comerciales, lo que aparece detrás es una cadena más amplia de dificultades: menor consumo, menor circulación de dinero y mayor incertidumbre para quienes dependen de la actividad cotidiana del comercio. En ese contexto, comerciantes, cámaras empresarias y especialistas coinciden en que la recuperación del sector dependerá en gran medida de la reactivación del consumo interno y de la posibilidad de estabilizar costos clave como alquileres, tarifas y financiamiento. Mientras esas variables no encuentren un punto de equilibrio, las principales zonas comerciales continuarán atravesando un período de transición marcado por cierres, rotación de rubros y locales que permanecen largos meses sin actividad. El desafío para los próximos meses será evitar que esa dinámica se consolide como una tendencia estructural y que las áreas comerciales pierdan densidad económica, algo que no solo impacta en los comerciantes sino también en el entramado urbano y en el empleo que genera el comercio minorista en las grandes ciudades.













