
“Vendaval”: el pulso emocional que define la voz de Anita Bello
Por Florencia Belén Mogno.
En un escenario musical en constante cambio, donde conviven múltiples estéticas y formas de producción, las propuestas más personales lograron abrirse camino desde la autenticidad. En ese contexto, la canción de autor se consolidó como un espacio donde lo íntimo y lo artístico se entrelazaron para dar lugar a discursos propios.
Así, numerosas producciones recientes se enfocaron en la exploración emocional como eje central, para construir relatos que parten de experiencias individuales para transformarse en narrativas compartidas. Esta tendencia evidenció una necesidad creciente de conectar con lo humano, con la vulnerabilidad y de encontrar en la música una forma de decir lo que muchas veces resulta difícil poner en palabras.
En ese marco se inscribe Anita Bello, quien presentó “Vendaval”, su más reciente trabajo, y dialogó con Grupo Mediatres sobre el recorrido creativo detrás del lanzamiento. La propuesta combina matices sonoros con una impronta sensible y reflexiva, dando forma a un conjunto de canciones que trazaron un mapa emocional atravesado por la introspección y el cuidado en cada detalle de producción.
La música como esencia del ser
“Vendaval” aparece como un disco muy atravesado por lo emocional y lo introspectivo. ¿Cómo fue el proceso de realizar este proyecto y de transformar una experiencia personal tan intensa en una obra musical con identidad propia?
A.B: “Vendaval” nació en un momento muy íntimo, donde lo emocional era inevitable. No hubo una decisión de hacer un disco: hubo una necesidad de decir, de entender, de atravesar. Al principio empecé escribiendo desde una pérdida muy concreta, desde un dolor reciente. Pero a medida que avanzaba, me di cuenta de que no estaba hablando solo de eso. Empezaron a aparecer dolores más viejos, como si las canciones fueran abriendo algo que estaba guardado hacía tiempo. En ese proceso también apareció el encuentro con una versión mía que sentía lejana, perdida, pero que en el fondo quería volver. Las canciones nacieron desde un lugar muy crudo, casi como un desahogo. Con el tiempo empezaron a dialogar entre sí y ahí apareció la identidad del disco. Sentí que era bueno reunirlas dandole un sentido a un mensaje común: la musica como una forma de sanar. “Vendaval” no explica lo que me pasó: fue el camino para atravesarlo.
Mencionás que el álbum nace desde el dolor pero se convierte en algo esperanzador. ¿En qué momento sentiste que ese cambio interno empezó a reflejarse en las canciones
A.B: Creo que el cambio fue un proceso silencioso. Al principio las canciones estaban muy cargadas de dolor, de preguntas sin respuesta, incluso muy ancladas en esa pérdida inicial que dio origen al disco. Pero con el tiempo empecé a sentir que, incluso en lo más oscuro, había una busqueda de luz. Y que en una misma canción podían convivir cosas muy distintas. Ese fue un poco el camino del disco: dejar salir esa contradicción y habitarla. También porque al aparecer esos dolores más antiguos, el proceso dejó de ser solo sobre lo que había pasado y empezó a ser, de alguna manera, sobre cómo me estaba reconstruyendo. Siento que en “Vendaval” hay una dualidad constante, como si las emociones convivieran y, de alguna manera, pelearan entre sí. Siento que hay vivencias que nos transforman, aun las muy dolorosas, y que en un punto, nosotros les damos sentido. Son un nuevo punto de partida y eso fue para mi este Vendaval.
Tu música combina rock, canción de autor y balada, con una fuerte carga nostálgica. ¿Cómo trabajaste esa fusión de estilos para construir el universo sonoro particular de “Vendaval”?
A.B: Creo que la mezcla de estilos en mi música tiene ver con el lugar de donde partí y también con lo que me gusta. Me gusta mucho el Rock, pero también me sale expresar emociones en canciones. La mezcla de estilos en “Vendaval” no fue algo planificado desde lo técnico, sino algo muy natural. Cada canción pedía su propio lenguaje. Hay temas que necesitaban la crudeza del rock, otros una intimidad más cercana a la canción de autor, y otros una apertura más emocional desde la balada. Mi trabajo fue finalmente ver si el resultado final lograba transmitir lo que quise decir y no forzarlo. Hay cosas que quiero decir y que no siempre pasan por la palabra. A veces están en una guitarra, en un sonido, en cómo crece una canción. Esa búsqueda estuvo muy presente en la producción del disco.Y en ese proceso, el trabajo con los músicos fue fundamental. Aunque es un proyecto solista, hay mucho de la banda en cómo esas canciones terminaron tomando forma. Cada uno aportó desde su sensibilidad, ampliando ese universo emocional. A nivel producción, sí hubo una búsqueda de unidad: ciertos climas, una estética sonora coherente, decisiones de arreglos que sostuvieran una identidad. Pero siempre respetando que el disco nace desde lo emocional, y que cada canción tenía su propia forma de decir.
Este lanzamiento también marca tu camino como solista. ¿Qué desafíos y libertades encontraste al encarar este proyecto desde ese lugar?
A.B: Fue maravilloso el camino. Asumirme como artista solista también implicó un desafío muy profundo: hacerme cargo de mi propia voz, de lo que quería decir y de cómo quería decirlo, sostener las decisiones y exponerme sin filtros. Fue un desafío también encontrar y sostener el alma de cada canción. Fue una búsqueda constante. Empezó en mis maquetas y después se fue transformando en el proceso de preproducción, trabajando muy de cerca con el productor. Esa etapa fue clave para que cada canción encontrara su identidad. Fue un proceso profundamente enriquecedor. Aprendí mucho, pero sobre todo lo disfruté. El productor siempre puso por delante la esencia de mis canciones: respetando, pero también proponiendo. Y en ese ida y vuelta encontré una libertad muy grande para ir hacia donde yo sentía, y también tomé muchos aporte que me hizo él. Creo que eso es lo más importante: Vendaval es un disco que nace desde un lugar propio, pero que también se construye en el encuentro con otros.
Después de un trabajo tan personal y transformador como “Vendaval”, ¿cómo imaginás tu próximo paso artístico y hacia dónde te gustaría que evolucione tu música?
A.B: Después de Vendaval siento que se abrió una puerta más que cerrarse una etapa. Fue un disco muy transformador, y eso inevitablemente cambia la manera en la que me vinculo con la música. También me dejó la vara alta. Me gustó mucho el resultado, y eso genera un desafío nuevo desde el deseo de seguir creciendo. Sigo componiendo, y ya tengo algunas canciones, pero estoy en ese proceso de buscarles el lugar justo, de sentirlas. Este 2026 también quiero que sea un año de empuje a este disco, tratar de darlo a conocer. Para mi, este disco ya tiene su tiempo, pero para el mundo existe desde hace un mes. Por eso creo que tengo que darle su espacio. También me hace feliz pensar que a alguna persona mis canciones la conmuevan, la acompañen, la conecten. Creo que la música tiene eso: a veces no explica, pero igual llega, y cada persona le puede encontrar su propio significado. Me gustaría presentarlo en distintos lugares, capaz por el interior, no se. Empiezo a querer poner energía también ahí. Y estoy realmente agradecida a este “Vendaval” que me enseño mucho, me dio mucho, y me ayudó a sanar.
Fuente fotografías: prensa Anita Bello. @sgprensaydifusion



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