
Vecinos de Bernal se unen para salvar la Plaza Pardo

Una causa común en Quilmes
En el corazón de Bernal, donde las calles Belgrano y 25 de Mayo se cruzan entre autos, escuelas y comercios, hay un respiro verde que muchos vecinos sienten como propio: la Plaza José Eduardo Pardo. Bajo su sombra crecieron generaciones, se compartieron mates, juegos y hasta discusiones de barrio.
Pero ese rincón que late entre edificios hoy enfrenta una amenaza silenciosa: podría perderse si la Asociación Cultural Mariano Moreno —su guardiana desde hace tres décadas— no logra frenar una deuda que la asfixia.
“La Moreno”, como todos la conocen, no es sólo una biblioteca o un teatro. Es parte del ADN cultural de Bernal. Nació en 1932, en plena crisis, cuando los libros y las ideas eran una forma de resistencia.
Desde entonces fue ampliándose hasta convertirse en un complejo cultural con talleres, auditorio, jardín de infantes y salas donde se mezclan arte, educación y comunidad. En 1992, con el regreso de la democracia todavía fresco, los socios compraron un terreno baldío frente al edificio y lo convirtieron en plaza pública. Ese gesto de abrir el espacio a la gente sintetizaba un sueño: que la cultura se respire al aire libre, sin puertas ni entradas.
Pero la pandemia lo cambió todo. Casi dos años de cierre y suspensión de actividades duplicaron el pasivo de la institución. A pesar de los programas de asistencia estatal, los 24 puestos de trabajo no pudieron sostenerse sin deudas.
Hoy, la Asociación debe cerca de 250 millones de pesos en compromisos previsionales, servicios y sueldos atrasados. Y el riesgo no es solo perder el edificio: el embargo podría alcanzar también la plaza que tantas infancias llenó de risas.
Por eso, en junio, los socios lanzaron una campaña con un lema simple y directo: “Salvemos la Plaza de Bernal”. No se trata sólo de juntar fondos, sino de recordar que el espacio público también se defiende con participación. Con aportes voluntarios, rifas, donaciones y actividades solidarias, buscan frenar el remate del terreno. “La plaza no es nuestra, es de todos”, repiten en las redes sociales de la institución, donde publican los avances de la colecta y los detalles para colaborar.
En ese marco, el músico quilmeño Agustín Ronconi —fundador de Arbolito y referente de la música popular— ofrecerá un recital a beneficio el sábado 8 de noviembre en el teatro de La Moreno. Parte de lo recaudado se destinará a la campaña. Lo acompañarán Marian Hinterwimmer, Fer Balbi, Gaita Freire y Dani Dieguez, en una noche donde la música se vuelve un acto de cuidado colectivo.
El gesto de Ronconi no es casual: muchos artistas del sur bonaerense dieron sus primeros pasos en ese escenario. En La Moreno se formaron músicos, actores, bibliotecarios y docentes. Su teatro no es una vitrina, es una trinchera cultural abierta. En cada función o taller, el arte se mezcla con la vida cotidiana: madres que esperan a sus hijos en el jardín, vecinos que se cruzan en la biblioteca, jóvenes que aprenden sonido o pintura.
“Salvemos la plaza” es mucho más que una consigna. Es una manera de recordar que detrás de cada espacio verde hay manos que lo sostienen, vecinos que lo riegan, artistas que lo habitan. Que la cultura, como los árboles, necesita raíces para resistir.
Hoy, en tiempos duros, Bernal vuelve a organizarse como en los viejos días: con solidaridad y confianza. Porque la plaza Pardo no es sólo un terreno; es un pedazo de historia compartida. Y tal vez —si la comunidad vuelve a unirse como en 1959, cuando mil vecinos compraron el predio original de la biblioteca—, La Moreno logre sobrevivir otra vez. Porque los espacios que se defienden con amor no se pierden: florecen.


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