Una familia necesitó casi 800 mil pesos en marzo para no ser pobre

Una familia de cuatro integrantes necesitó en marzo $ 773.385 para no ser pobre y $ 358.049 para no ser indigente, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) a través del su informe de “Valorización mensual de la canasta básica alimentaria y de la canasta básica total”.

Actualidad 15/04/2024
NOTA 1 ECONOMÍA

El organismo de estadística detalló que durante el tercer mes de 2024 “la variación mensual de la canasta básica alimentaria (CBA) fue de 10,9% mientras que la de la canasta básica total (CBT) fue de 11,9%”. La canasta alimentaria quedó llegó a $ 115.873, mientras que la básica total alcanzó los $ 250.286.

En este marco, una familia conformada por cuatro integrantes (dos adultos y dos chicos) necesitó $ 773.385 (canasta básica total) para estar por arriba de la línea de la pobreza y $ 358.049 (canasta básica alimentaria) para superar la de la indigencia.

Para una familia de tres integrantes (dos mujeres adultas y un hijo) la canasta alimentaria se ubicó en $ 285.048 y la básica total en $ 615.705; mientras que para cinco personas (una pareja y tres niños) los valores quedaron en $ 376.588 y $ 813.431, respectivamente.

Cabe recordar que la inflación de marzo fue del 11%, acumuló un 51,6% en el primer trimestre de 2024 y llega al 287,9% en los últimos 12 meses. 

“La división de mayor aumento en el mes fue ‘Educación’ (52,7%), por los incrementos de las cuotas en los distintos niveles educativos al inicio del ciclo lectivo”, detalló el Indec.

 

Los precios duplican a los de noviembre

Mientras el gobierno festeja lo que califica de "desaceleración", o directamente "colapso" de la inflación, en palabras del ministro de Economía, el índice de precios oficial se desarma ante los aumentos exorbitantes que las y los argentinos sufren desde fines del año pasado, y los datos celebrado no parecen compensar la pérdida real del poder adquisitivo. La recesión económica como ancla real y nominal por la vía de los salarios complica el clima social. 

“Hay que pensar que a principios de año las grandes alimenticias fijaron precios pensando en un dólar a 1.500 pesos, y eso no sucedió. Los precios más que se duplicaron en apenas cuatro meses, desde diciembre, pero las condiciones económicas no variaron sensiblemente, inclusive los salarios están congelados. Entonces ya no vimos remarcaciones tan grandes en marzo, pero los precios quedaron en niveles muy altos”, cuenta Fernando Savore, presidente de la Federación de Almaceneros de Buenos Aires (FABA).

Los consumidores todavía buscan adaptarse a los nuevos precios, “existe un comportamiento de negación en muchos clientes que todavía no se animan a dejar de comprar un pan Bimbo a 4.200 pesos, por ejemplo, porque no le alcanza o porque no está dispuesto a pagar ese precio cuando poco antes costaba menos de 1.500 pesos”, observa Savore. “Es gradual, pero muchas personas empiezan a migrar hacia las marcas pyme porque la dispersión de precios es enorme: una Coca Cola vale 3.500 pesos contra 1.200 la bebida marca Manaos, o sale 2.200 un litro de yogurt marca Danone y 1.200 el Suipachense”, agrega.

Las segundas marcas son mucho más visibles en los supermercados ahora. En una localidad bonaerense, el amargo serrano Terma se mantuvo en 1.740 pesos entre marzo y febrero, pero en enero costaba 980 pesos. Tacconi y Tres Torres, que cuestan 1.040 pesos, son fabricadas por el Grupo Cepas al igual que Terma y ganaron lugar en la góndola. Este diario informó que los consumidores pueden ahorrar hasta un 50 por ciento del valor de las compras cuando aprovechan descuentos, ofertas o segundas marcas.

Por otro lado, según comenta el dirigente almacenero, “los comercios barriales empezamos a recibir bonificaciones de grandes empresas, como es el caso de Arcor, para vender más”, bonifican pero no bajan los precios. Eso es posible por la estabilidad nominal de los costos de estas empresas y que aumentaron muchísimo tras la devaluación. “Otra cosa que estamos viendo son importantes ofertas en hipermercados y mayoristas, que pusieron la mercadería al 50 por ciento del valor, pero tienen vencimiento en la semana entrante. Estas prácticas deben ser denunciadas, nosotros elevamos un informe ante Defensa del Consumidor”, advierte.

Preocupa la situación a partir del mes que viene, “en abril estamos recibiendo listas de precio con subas del 4 por ciento, que no son muy altas pero los aumentos van a llegar con las nuevas tarifas de luz: los comercios pasamos de una factura de 120.000 a 400.000 pesos, esa es nuestra principal preocupación”. Van a cerrar muchas pymes, las carnicerías, las panaderías, etc. porque las facturas son impagables y las ventas se van a resentir necesariamente, si una familia pagaba 35.000 y ahora debe pagar 220.000 pesos de luz.

 

Un dólar pisado augura más inflación y desempleo

Argentina acuñó el concepto de “estanflación” en la teoría económica mundial, y alude a la convivencia de inflación con estancamiento económico. Eso era imposible para la teoría tradicional toda vez que una recesión frena la suba de precios. En Argentina la recesión es compatible con la devaluación cambiaria, y esta acelera la inflación, de modo que cabe preguntarse ¿cuán frágil es la estabilidad cambiaria conseguida por Javier Milei?

“El enfoque cambiario del Gobierno resulta pragmático y combina aspectos ortodoxos (una maxi devaluación) con otros menos convencionales (sostenimiento a rajatabla de controles, postergación de pagos de importación y canalización de dólares oficiales al mercado paralelo)”, advierte la consultora Centro-Periferia. Esa estrategia generó buenos resultados, “mientras que en otros años de vigencia de controles de cambio (2012-15 y 2020-23) el Banco Central compró un promedio de 300 millones de dólares a lo largo del primer trimestre del año, en 2024 adquirió 8.500 millones de dólares”, calculan.

Sin embargo, en las últimas semanas el presidente repitió en sus entrevistas “no vamos a devaluar”, lo cual no sienta un buen precedente. La estrategia de postergación de pagos a importadores fue lo más relevante para acumular reservas, pero tiende a agotarse hacia fines de abril, “fue ampliamente utilizada por la gestión económica anterior, y es ahora replicada por las nuevas autoridades”, advierte el informe. 

 

“A pesar de prescindir de las intervenciones directas del Banco Central sobre la brecha, las nuevas autoridades articularon un esquema a partir del cual vuelcan a los mercados paralelos una cuantía muy significativa de dólares oficiales (mucho mayor que la de sus antecesores). Por esta vía se han mantenido a raya las cotizaciones de los dólares paralelos y se construyó la baja de la brecha”, agregan. Esas vías fueron el Programa de Incremento Exportador y el sostenimiento de la liquidación de dólares provenientes de gastos de turismo y con tarjeta de extranjeros en el país en el mercado financiero.

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