
San Martín y la Cultura

Por Jaime Veas Oyarzo
Cuando nos disponemos a recordar la figura de San Martín, un 17 de agosto de 1850 a las 15 horas, rodeado de su familia...entra en la inmortalidad, en los colegios evocarán sus méritos militares, mejor dicho de estratega, nosotros vamos a dar a conocer un aspecto no muy conocido del Libertador: su relación con la Cultura.
Cuando desembarca en Buenos Aires, allá por el 1812, trajo como equipaje, sus pocas pertenencias personales, pero también su biblioteca o librería como él la llamaba, que más tarde lo acompaña en sus traslados y campañas militares: Mendoza, Chile y Perú.
Los libros los colocó en 11 cajones e hizo el inventario de los mismos en un cuaderno, entre otros figuran los siguientes autores: Homero, Séneca, Diógenes, Epícteto, Marco Aurelio, Cicerón, Calderón de la Barca, Rousseau, Quevedo, Montesquieu....si sigue una extensa lista, tenía una amplia cultura autodidáctica, había leído enormemente y su erudición fue muy amplia... era un hombre culto sin pedantería y daba más importancia al fondo que al concepto.
Una de las máximas de Epícteto, San Martín prefería la de: "Si lo malo que dicen de tí es verdad, corrígete, si son mentiras, ríete", esta cita las encontramos en varias cartas que escribió.
Al mismo tiempo que San Martín llevaba a cabo su campaña libertadora, se preocupaba por fomentar la educación y la cultura, pues consideraba que:
"La ilustración y fomento de las letras, es la llave maestra que abre las puertas
de la abundancia y hace felices a los pueblos".
Como gobernador intendente de Cuyo y como general del Ejército de los Andes, tomó numerosos medidas relativas a la instrucción pública. En 1815 en una nota dirigida a los maestros, expresaba:
" Recuerde usted que esos tiernos retoños, dirigidos por manos maestras,
formarán algún día una nación culta, libre y gloriosa".
En 1817 después de la victoria en las cuestas de Chacabuco, el Cabildo de Santiago de Chile, en señal de gratitud, por lo hecho para la libertad de Chile, le obsequió una importante suma de dinero...pero el Gran Capitán, en vez de quedarse con el dinero, lo destinó a la Biblioteca Nacional de Santiago.
La primera imprenta que funcionó en Mendoza, fue la que el Libertador pidió al director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, fue trasladada luego a Chile, y al cabo de un tiempo, retorna a Mendoza donde quedó en forma definitiva, en 1819.
El 28 de agosto de 1821, en su carácter de Protector del Perú, decretó la fundación de la Biblioteca Nacional de Lima y con gran desinterés hizo donación de los libros que aún conservaba. En el acto de inauguración, pronunció las siguientes palabras:
"La biblioteca es destinada a la ilustración universal, más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la independencia".





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