
La tos convulsa ataca en PBA: cae vacunación en Región Sanitaria VI

La escena no es de archivo: una pediatra sosteniendo a un bebé que lucha por recuperar el aire tras un ataque de tos. No se trata de una enfermedad nueva, sino de una vieja conocida: la coqueluche, también llamada tos convulsa. Y volvió con fuerza en el corazón del Conurbano bonaerense.
El último Boletín Epidemiológico de la provincia confirmó 181 casos positivos y cinco muertes en menores de dos años. Cuatro de ellos no tenían vacunación registrada; el quinto no había alcanzado a recibir la protección materna porque su madre no fue inmunizada durante el embarazo. La bacteria Bordetella pertussis, que causa la enfermedad, se transmite fácilmente por vía aérea y puede ser mortal para los recién nacidos.
Un rebrote que preocupa y duele
La Región Sanitaria VI —con cabecera en Lomas de Zamora e integrada por Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Lanús, Lomas y Quilmes— concentra algunos de los índices más bajos de vacunación de toda la provincia. El informe oficial advierte una disminución superior al 5% entre la primera y la cuarta dosis del esquema infantil, lo que revela atrasos o esquemas incompletos en una porción significativa de la población.
“La coqueluche se previene con vacunas. Que tengamos fallecidos en bebés tan pequeños es una tragedia evitable”, subrayó la infectóloga pediátrica Silvia González Ayala. No se trata de falta de recursos: en la mayoría de los casos, las dosis están disponibles en los vacunatorios públicos. El problema pasa por la pérdida de continuidad en los controles, la desinformación y el impacto de ciertos mensajes antivacunas que circulan en redes.
En los barrios del sur, donde la salita barrial, el club o la escuela eran eslabones fundamentales de la cadena de cuidado, la pandemia y el desgaste social dejaron marcas. Muchas madres jóvenes reciben información contradictoria, dudan, postergan. “A veces llegan cuando el bebé ya está con síntomas. Les dijeron que esperen. Pero ese tiempo puede costarles la vida”, explica una enfermera de Florencio Varela.
La coqueluche suele comenzar como un resfrío común, pero evoluciona hacia ataques de tos violentos, vómitos y pausas respiratorias. Los adolescentes y adultos pueden cursarla con síntomas leves y convertirse en transmisores, de ahí la importancia de vacunar también a embarazadas y personal de salud.
El calendario nacional incluye tres dosis en el primer año de vida, refuerzos a los 15-18 meses, a los cinco y a los once años, y una aplicación obligatoria durante cada embarazo. Sin embargo, la provincia detectó coberturas por debajo del 90% en casi todas las regiones del AMBA.
Frente a este escenario, hospitales y municipios del sur bonaerense reactivaron campañas puerta a puerta. En Lomas, Brown y Quilmes los equipos sanitarios recorren barrios con operativos móviles. “No alcanza con decirlo por la tele: hay que ir casa por casa, escuchar, acompañar y volver a construir confianza”, resume una médica del Hospital Gandulfo.
La tos convulsa y el sarampión, dos enfermedades que la vacunación había logrado controlar, reaparecen como señales de alerta. Detrás del rebrote hay un problema que trasciende lo biológico: la erosión del lazo social que sostenía la prevención.
Recomponerlo implica volver a mirar lo comunitario, recuperar la palabra entre vecinas, agentes sanitarios y escuelas. Porque cada dosis aplicada no es solo un acto médico: es un gesto de cuidado colectivo, una decisión que salva vidas. Y en el Conurbano, donde la vida comunitaria siempre se sostuvo con lo poco y lo mucho, esa red de confianza puede volver a ser el mejor antídoto.


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