
Las ventas mejoran apenas, pero la crisis comercial continúa
El Mundial, el medio aguinaldo y las promociones bancarias lograron mover por unos días las cajas registradoras. Pero cuando se despeja el efecto de esos estímulos extraordinarios, el panorama vuelve a mostrar la misma postal que domina al comercio pyme desde hace meses: consumidores que compran lo indispensable, comerciantes que venden con márgenes cada vez más estrechos y un mercado que todavía no encuentra una recuperación genuina.
Los últimos datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reflejan precisamente esa contradicción. En junio las ventas minoristas crecieron 0,9% frente al mismo mes del año pasado, aunque en la comparación desestacionalizada retrocedieron 1,3% respecto de mayo. Más aún, el balance del primer semestre continúa en terreno negativo, con una caída acumulada del 2,5%.
El dato confirma que el pequeño repunte observado durante junio respondió más a factores excepcionales que a una mejora estructural del poder de compra de los hogares. El cobro del aguinaldo aportó liquidez transitoria y el Mundial estimuló consumos puntuales, especialmente vinculados con alimentos, bebidas, indumentaria deportiva y reuniones familiares. Terminado ese impulso, la cautela volvió a imponerse.
Rentabilidad bajo presión y comerciantes que postergan inversiones
La economía minorista empieza a mostrar una característica cada vez más evidente. Ya no alcanza solamente con vender. El verdadero problema pasa por cuánto queda después de pagar alquileres, salarios, servicios, impuestos y reponer mercadería.
El relevamiento muestra que buena parte de los empresarios considera que su situación dejó de deteriorarse al ritmo observado meses atrás, pero esa estabilización todavía está lejos de transformarse en crecimiento. El 50,1% entiende que su realidad económica permanece prácticamente igual que hace un año, mientras disminuyó la proporción de quienes describen un escenario peor.
Sin embargo, la prudencia domina todas las decisiones de inversión. El 59,3% de los comerciantes sostiene que el contexto actual no ofrece condiciones para ampliar negocios, incorporar equipamiento o apostar por nuevos proyectos. Apenas el 12,2% considera que existen oportunidades para invertir.
Ese comportamiento revela uno de los principales desafíos del programa económico. La estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en expectativas suficientes para que el sector privado vuelva a expandir capacidad productiva o comercial. Cuando la rentabilidad permanece comprimida, la inversión suele convertirse en el primer gasto que se posterga.
El comportamiento sectorial también expone una recuperación muy desigual. Perfumería encabezó el crecimiento con un incremento interanual del 9,5%, favorecida además por una base comparativa baja. Farmacias avanzaron 5,4% impulsadas por la temporada de enfermedades respiratorias, aunque los consumidores privilegiaron medicamentos esenciales y genéricos mientras las demoras en los pagos de obras sociales siguen tensionando la reposición de stock.
Los comercios de alimentos y bebidas registraron una mejora del 2,9%, sostenida principalmente por promociones, billeteras virtuales y descuentos bancarios. En paralelo, los consumidores profundizaron hábitos que ya parecen consolidados: compras más pequeñas, búsqueda permanente de ofertas y reemplazo de primeras marcas por alternativas más económicas.
La indumentaria mostró un avance del 1,9% favorecido por el invierno y la demanda vinculada a la Selección Argentina durante el Mundial. Sin embargo, el propio sector advierte que la competencia de productos importados y del comercio informal continúa erosionando su rentabilidad.
Del otro lado aparecen las actividades que siguen sin encontrar piso. Bazar, decoración, muebles y artículos para el hogar volvió a liderar las caídas con un retroceso del 3,1%, mientras ferreterías, materiales eléctricos y construcción cedieron 2% como consecuencia de la escasa obra nueva. El calzado también permaneció en terreno negativo, con consumidores que priorizan reparar antes que reemplazar productos.
La fotografía general deja una conclusión difícil de ignorar. El consumo dejó de desplomarse, pero todavía no logra transformarse en un verdadero motor de crecimiento. El comercio vende cuando aparecen promociones, fechas especiales o ingresos extraordinarios, pero esos impulsos no alcanzan para modificar una dinámica donde los márgenes siguen reduciéndose y la inversión permanece congelada.
La economía encontró cierta estabilidad nominal. El desafío pendiente consiste en convertir esa estabilidad en demanda sostenida. Porque un comercio puede sobrevivir algunos meses vendiendo poco y resignando rentabilidad. Lo que resulta mucho más difícil es construir crecimiento cuando el principal capital del empresario deja de ser la confianza y pasa a ser la paciencia.
El semestre sigue en rojo
Las ventas minoristas crecieron apenas 0,9% interanual en junio, pero acumulan una caída del 2,5% durante el primer semestre de 2026.
La inversión continúa congelada
El 59,3% de los comerciantes considera que todavía no existen condiciones para invertir o ampliar sus negocios, pese a la estabilización parcial del consumo.


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