
Conurbano Sur: corazón industrial que sufre la crisis del empleo
La estabilización macroeconómica exhibe algunos indicadores que entusiasman al Gobierno, pero en el principal corazón productivo del país la realidad continúa transitando otro camino. El entramado industrial del conurbano bonaerense, especialmente los corredores fabriles del Norte y del Sur, aparece hoy como uno de los espacios donde el costo del ajuste se refleja con mayor intensidad en empleo, salarios y actividad económica.
Así lo sostiene el último informe del Observatorio Económico Bonaerense del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que analizó la evolución de los principales indicadores laborales, sociales, productivos y fiscales hasta junio de 2026. La conclusión central es contundente: la provincia de Buenos Aires absorbió una parte decisiva del deterioro económico registrado desde el cambio de gobierno nacional.
El ajuste golpea donde más pesa la industria
Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 desaparecieron 85.299 empleos registrados en unidades productivas bonaerenses. La magnitud del dato adquiere otra dimensión cuando se observa el conjunto del país: uno de cada cuatro puestos de trabajo formales destruidos en Argentina correspondió a la provincia de Buenos Aires.
No resulta un fenómeno menor. Buenos Aires concentra cerca del 38% de la población nacional y reúne buena parte del aparato industrial, logístico, comercial y de servicios que sostiene la economía argentina. Allí se ubican numerosos parques industriales, polos fabriles y cadenas de valor que dependen directamente del mercado interno.
Según el estudio, el corredor industrial del Conurbano Norte, junto con los complejos fabriles de la Zona Sur, aparece entre los sectores donde el deterioro laboral resulta más visible. La caída de la producción, el retroceso del consumo y la menor demanda interna terminaron repercutiendo sobre empresas que dependen de un mercado doméstico cada vez más debilitado.
La consecuencia directa es un aumento del desempleo. Durante el primer trimestre de 2026, la desocupación en los partidos del Gran Buenos Aires alcanzó el 9,7%, casi dos puntos por encima del promedio nacional, que se ubicó en 7,8%.
El panorama es todavía más delicado para los jóvenes. El informe calcula que el desempleo juvenil ronda el 15%, reflejando las crecientes dificultades para ingresar al empleo formal en una región donde las changas, el trabajo informal y las plataformas digitales comienzan a reemplazar puestos registrados de mayor calidad. Pero la crisis no termina en quienes perdieron el empleo. También alcanza a quienes continúan trabajando.
Los salarios privados registrados del Gran Buenos Aires todavía no recuperaron el terreno perdido desde diciembre de 2023. Entre noviembre de ese año y marzo de 2026 acumulan una caída real de 1,43%, mientras que a nivel nacional los salarios privados lograron ubicarse 2,41% por encima de los niveles previos al cambio de gobierno.
La diferencia se amplía cuando se incorpora la nueva estructura de consumo elaborada por el INDEC. Sobre esa base, el CEPA estima que la pérdida efectiva de poder adquisitivo para los trabajadores del Gran Buenos Aires asciende a 11,41%, producto del fuerte aumento relativo de tarifas, servicios y transporte dentro del presupuesto familiar.
En otras palabras, aunque algunos salarios hayan acompañado parcialmente la inflación general, los gastos indispensables crecieron con mayor velocidad, deteriorando el ingreso disponible de los hogares.
El informe también vincula este escenario con el cierre de empresas, la caída del consumo masivo y el aumento de la precarización laboral. La menor actividad económica no solo destruye puestos registrados: también obliga a miles de trabajadores a aceptar empleos más inestables y con menores ingresos.
Mientras el Gobierno sostiene que la consolidación del equilibrio macroeconómico terminará generando inversiones y empleo, el principal conglomerado industrial del país continúa mostrando una fotografía muy distinta.
Cuando el ajuste golpea con mayor fuerza precisamente en las regiones donde se concentra la producción nacional, la discusión deja de ser únicamente estadística para convertirse en un interrogante sobre el futuro del aparato productivo argentino.
85.299 empleos registrados perdidos
Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 la provincia de Buenos Aires concentró el 25% de todos los puestos formales destruidos en el país, según el Observatorio Económico Bonaerense del CEPA.
El salario todavía no se recupera
Los trabajadores privados del Gran Buenos Aires acumulan una caída real del 1,43% y el CEPA calcula una pérdida efectiva de 11,41% de poder adquisitivo al considerar el mayor peso de tarifas, transporte y servicios en el gasto familiar.



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