
Rubén Darío: El destino y lo fatal

Por Jaime veas Oyarzo
"...El dueño fui de mi jardín de ensueño, llena de rosas y de cisnes vago, el dueño de las tórtolas, el dueño de góndolas y liras en los lagos..."
El 18 de enero de 1867, nace en Metapa, departamento de Matagalpa, Nicaragua Félix Rubén García Sarmiento... Darío es apellido común a su familia paterna y materna, hoy la localidad natal del gran poeta se llama Ciudad Darío.
En su libro "Cantos de Vida y Esperanza" - los Cisnes y otros poemas - editado en Madrid en 1905, con dedicatoria a Nicaragua y a la República Argentina, logró el cenit literario, el punto culminante en su trayectoria poética.
Es una obra intimista, profunda y comprometida, alcanzando expresiones de gran dramatismo, lo que lo lleva a alcanzar lasmás alta cimas de la literatura poética universal, esto lo logra desde la mitad de la vida, hace un balance, una reflexión que oscila entre el desasosiego y descontento, de sí mismo y del mundo, y por el otro lado, una visión apasionada, vital...contradictoria.
En este libro se revela el mundo interior del poeta y sus angustias personales, que son las de toda una época y toda una generación.
El poema "Lo fatal", que cierra el libro - Cantos de Vida y Esperanza - es una de sus textos más logrados, casi se puede decir...una obra maestra; alejado del preciosismo esteticista que tanta fama le dio a Darío, en él se canta la preocupación profunda por la existencia humana y su inexorable fin, el terror a lo ignorado, tópicos recurrentes que atraviesan toda su obra:
Lo Fatal
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura, porque ésa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, ¡y no saber adónde vamo, ni de dónde venimos !.
Este poema abre una interrogante ante el planteo existencial respecto al pasado, presente y futuro, el desamparo de los seres humanos perdidos en el tiempo, en línea con el sentimiento de angustia de inicios del siglo XX, pero, entre tanta incertidumbre lo que más le preocupa es la ignorancia del destino, el instante preciso, el preciso instante en que cesa el corazón su ininterrumpida tarea y la vida desaparece de nuestro cuerpo.
Al cabo de unos años, Darío al escribir la "Historia de mis libros", nos confiesa lo siguiente:
"En Lo Fatal, contra mi arraigada religiosidad, y a pesar mío, se levanta como una sombra tenebrosa mi fantasía de desolación y duda. Ciertamente, en mi existe, desde los comienzos de mi vida, la profunda preocupación del final de la existencia....pero, desde Marco Aurelio hasta Bergson, he saludado con gratitud a los que dan alas, tranquilidad, vuelo apacible y enseñan a comprender de la mejor manera posible, el enigma de nuestra estancia sobre la Tierra".



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