León XIV visitará el Cottolengo de Claypole: una señal social y política desde el corazón del Conurbano

Jorge García Cuerva adelantó que el Cottolengo Don Orione sería la primera visita de León XIV el lunes 9 de noviembre, aunque resta la ratificación definitiva de la Santa Sede. La elección lleva al Papa al corazón de una obra dedicada a personas con discapacidad y convierte a Claypole en escenario de un mensaje que también interpela al poder político.
 
Región02/09/2026

NOTA 1Hay lugares que explican una decisión antes de que alguien pronuncie un discurso. El Cottolengo Don Orione de Claypole es uno de ellos. Si la Santa Sede termina de ratificar el cronograma adelantado por la Iglesia argentina, León XIV comenzará allí la mañana del lunes 9 de noviembre. No en un palacio, no en un estadio, no frente a una platea de dirigentes. En Almirante Brown, en una institución nacida para acompañar a personas con discapacidad y a quienes necesitan cuidados permanentes.

 

La precisión importa. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, explicó que la agenda está muy avanzada, pero todavía puede sufrir modificaciones del Vaticano. Desde la Diócesis de Lomas de Zamora también hablaron de "altas probabilidades" y pidieron esperar la confirmación definitiva. La visita de León XIV a la Argentina está prevista entre el 8 y el 11 de noviembre.

 

Pero que Claypole haya llegado hasta este punto del itinerario ya tiene un peso enorme para Zona Sur.

 

El Cottolengo no aterrizó casualmente en la agenda papal. Allí viven alrededor de 400 personas con distintos tipos y grados de discapacidad, otras 100 concurren a sus escuelas especiales y unas 30 participan del centro terapéutico. Cerca de 300 trabajadores sostienen las distintas tareas de atención, alimentación y acompañamiento. La obra comenzó en la década de 1930 y quedó profundamente ligada a la presencia de San Luis Orione en la Argentina.

 

Y para entender la dimensión política de la elección hay que mirar precisamente esa historia.

 

Cuando elegir a los últimos también es un mensaje político

 

La tradición orionita no entiende la caridad como una fotografía del poderoso ayudando al débil. Su centro está en reconocer dignidad allí donde una sociedad puede ver dependencia, enfermedad, pobreza o discapacidad.

 

El propio movimiento define su identidad alrededor de Cristo y los pobres y mantiene en Claypole uno de los centros fundamentales de su presencia argentina. Allí se conserva además el corazón de Don Orione, que llegó definitivamente al Cottolengo en 2000 y convirtió al lugar en centro de peregrinación.

 

Por eso sería ingenuo leer la visita solamente como un acontecimiento religioso.

Un Papa elige lugares porque los lugares hablan. Y poner en primer plano a personas con discapacidad, trabajadores del cuidado, religiosos, familias y voluntarios significa colocar la dignidad humana antes que su rendimiento económico. No hace falta convertir a León XIV en dirigente opositor ni al Cottolengo en una unidad básica para advertir el contraste con una concepción política donde el mercado aparece como ordenador casi absoluto de la vida social.

 

Ese contraste toca directamente al gobierno de Javier Milei. La doctrina social católica y la tradición orionita parten de una idea difícil de conciliar con cualquier reducción del ser humano a costo, productividad o capacidad de competir: una persona posee dignidad antes de demostrar cuánto produce.

 

Y Claypole viene mostrando además una densidad política propia. En julio, más de 500 referentes políticos, sindicales, sociales, académicos y religiosos participaron en el Cottolengo de una jornada por la Cultura del Encuentro. La actividad surgió del diálogo entre intendentes bonaerenses y autoridades de la Iglesia y colocó nuevamente a la obra orionita como espacio de articulación social.

 

La eventual llegada del Papa eleva todo eso a otra escala.

 

Para Almirante Brown será un acontecimiento histórico. También lo será para una comunidad donde Claypole y Don Orione se encuentran unidos por algo bastante más profundo que un límite administrativo. Generaciones enteras crecieron viendo esa obra, conociendo trabajadores, religiosos, residentes, escuelas y familias vinculadas a ella. El Cottolengo forma parte de la memoria cotidiana de Zona Sur.

 

García Cuerva señaló además que la preparación de la visita ya está generando diálogo entre Iglesia y autoridades de distintos niveles. Eso también tiene valor en una Argentina donde casi todo parece organizarse alrededor de la confrontación.

 

León XIV podría haber comenzado aquella jornada en muchos lugares. Que la Iglesia haya puesto a Claypole entre las prioridades significa elegir una periferia social y geográfica para mirar al país.

 

Y acaso allí esté la imagen más poderosa. Mientras la política argentina discute balances, costos y mercados, un Papa llegará al Conurbano para entrar en una casa donde el valor de una persona no necesita cotización. En Claypole eso no será una consigna. Hace noventa años que intentan vivir de esa manera.

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