Balearon en la cabeza a un chico de 15 años en Budge e investigan una posible venganza

El adolescente fue encontrado gravemente herido en Campana y Juan Manuel de Lavardén y trasladado de urgencia al Hospital Gandulfo. La principal hipótesis apunta a una disputa previa y los investigadores buscan a los presuntos agresores.
Policiales01/09/2026

NOTA 3 La noche dejó una escena brutal en Ingeniero Budge. Un adolescente de 15 años recibió un disparo en la cabeza en el cruce de Campana y Juan Manuel de Lavardén, en Lomas de Zamora. Cuando llegaron los primeros policías, el chico seguía con vida. La urgencia desplazó cualquier otra pregunta: fue trasladado rápidamente al Hospital Gandulfo, donde quedó internado en estado delicado.

 

El episodio ocurrió durante el fin de semana y comenzó a conocerse después de un llamado al 911 que alertó sobre una persona herida de arma de fuego. Personal del Comando de Patrullas de Lomas de Zamora llegó hasta ese sector de Budge y encontró al adolescente. La gravedad de la lesión obligó a concentrar los primeros esfuerzos en salvarle la vida.

 

Después empezó otra carrera, esta vez para reconstruir qué había ocurrido antes del disparo.

 

Los primeros testimonios recogidos en la zona orientaron la investigación hacia una pelea callejera. De acuerdo con la hipótesis que manejan los investigadores, el adolescente habría mantenido una disputa con varias personas y posteriormente fue atacado a tiros.

 

La información reunida hasta el momento permitió descartar como principal línea investigativa un robo. El expediente se concentra en determinar si el ataque fue una represalia vinculada con aquel conflicto previo.

 

Una búsqueda que se concentra en el barrio

 

La investigación quedó en manos de la UFI N°6 de Lomas de Zamora. Efectivos de la Comisaría 10ª de Ingeniero Budge y de la DDI de Lomas trabajan para localizar a quienes habrían participado del ataque.

 

Los sospechosos ya estarían identificados y se realizan procedimientos para encontrarlos. Ese dato, sin embargo, no equivale a una responsabilidad judicial probada. La pesquisa deberá reconstruir quién disparó, quiénes estuvieron presentes, qué ocurrió durante la disputa anterior y cuál fue concretamente la intervención de cada persona.

 

Mientras esa maquinaria avanza, hay una realidad mucho más inmediata: un chico de 15 años permanece internado después de recibir un balazo en la cabeza.

La edad de la víctima cambia inevitablemente la dimensión del caso. No porque permita conocer las razones del enfrentamiento ni porque alcance para explicar la violencia, sino porque obliga a mirar aquello que un expediente por tentativa de homicidio difícilmente pueda responder por sí solo: cómo una disputa entre adolescentes o jóvenes puede terminar con un arma apareciendo como forma de resolverla.

 

Tampoco corresponde convertir a Ingeniero Budge en sinónimo de esa violencia. El barrio es mucho más que la esquina donde ocurrió el ataque y quienes viven allí no son parte de una escenografía policial. Son también quienes llamaron, quienes aportan información y quienes continúan haciendo su vida mientras patrulleros e investigadores buscan respuestas.

 

Ahora la Justicia deberá transformar versiones y testimonios en pruebas. Encontrar a los sospechosos será apenas una parte. Después habrá que determinar responsabilidades y establecer qué ocurrió realmente en Campana y Lavardén.

 

Porque detrás del lenguaje seco de una causa penal queda algo imposible de archivar en una carpeta: un adolescente peleando por su vida y una bala que convirtió una discusión de barrio en una investigación por un posible intento de homicidio.

 

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