Ingeniero Budge: cayó un joven de 18 años acusado del crimen de Aaron Lencina

El sospechoso fue detenido al salir de un boliche después de que la madre del adolescente asesinado supuestamente lo reconociera y alertara a la Policía. Aaron tenía 15 años y murió tras recibir un disparo en la cabeza. La Justicia investiga cómo ocurrió el ataque y si participaron otras personas.
Policiales10/09/2026

NOTA 1 La madrugada del domingo terminó frente a un boliche de Ingeniero Budge con una escena inesperada: la madre de un chico asesinado días antes encontró allí al joven que la familia señalaba como uno de los presuntos responsables de su muerte. Hubo un aviso a la Policía, un reconocimiento dentro del local y, finalmente, una detención. El acusado tiene 18 años. La víctima, Aaron Lencina, tenía apenas 15.

 

El sospechoso fue identificado como Nahuel Rojas. De acuerdo con los elementos conocidos de la investigación, la mujer recibió información de que el joven estaba dentro de un local bailable ubicado sobre la calle Recondo. Fue hasta allí y habría logrado identificarlo entre quienes se encontraban en el establecimiento.

 

La secuencia posterior deberá quedar establecida dentro de la causa. Según la reconstrucción disponible, la madre de Aaron lo sacó del lugar a los empujones y, una vez en la calle, intervinieron efectivos de la Comisaría de Ingeniero Budge, que concretaron el arresto.

 

Rojas quedó a disposición de la UFI N° 6 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, conducida por el fiscal Eusebio Vaqueiro. Fue indagado por homicidio simple. La acusación abre una nueva etapa de una investigación que todavía debe determinar cuál habría sido su participación concreta y si hubo otros involucrados.

 

Un disparo y una investigación que todavía tiene preguntas

 

Para entender por qué una madre terminó buscando a un sospechoso a la salida de un boliche hay que volver a la noche del jueves 27 de agosto.

 

Aaron estaba en la zona de Campana al 2800 y Juan Manuel de Lavardén, cerca del arroyo de Ingeniero Budge. Allí, según los testimonios incorporados a la investigación, se habría producido una discusión en la vía pública en la que participaron varias personas.

 

Después quedó el adolescente en el suelo.

 

Vecinos que lo encontraron inconsciente dieron aviso al 911. Cuando llegó el personal policial, Aaron presentaba una lesión visible en el rostro y necesitaba atención urgente. Una ambulancia lo trasladó al Hospital Gandulfo, donde los médicos determinaron que tenía un proyectil alojado en la cabeza.

 

Tenía 15 años y todavía estaba vivo.

Durante la madrugada del viernes 28, su estado se agravó y murió.

Desde entonces, los investigadores de la Comisaría 10ª comenzaron a reconstruir los movimientos previos al ataque y a tomar testimonios para establecer quiénes estuvieron allí y qué desencadenó la agresión. Entre las hipótesis bajo análisis aparecen una posible venganza personal o un ajuste de cuentas, aunque ninguna explicación puede darse por probada mientras avance la causa.

 

Ese punto importa. Aaron era un adolescente asesinado y cualquier hipótesis sobre el motivo del crimen necesita pruebas. Convertir una línea investigativa en una certeza no ayuda a esclarecer su muerte y puede terminar desplazando la pregunta central: quién disparó y quiénes participaron del ataque.

 

La detención de Rojas tampoco cierra esa pregunta. Para la Justicia comienza ahora el trabajo de confrontar testimonios, evidencias y peritajes con la acusación formulada contra el joven. Una detención es un avance procesal, no una condena.

 

Y queda una imagen difícil de separar del expediente: una madre que perdió a su hijo de 15 años y, pocos días después, terminó frente a un boliche señalando a quien creía involucrado en su muerte.

 

En Ingeniero Budge, la causa seguirá su recorrido por fiscalías, declaraciones y medidas de prueba. Pero detrás del lenguaje judicial permanece algo bastante más sencillo y brutal: Aaron salió una noche y no volvió. Ahora la Justicia tiene que explicar por qué, quién apretó el gatillo y quiénes estaban alrededor cuando un chico de 15 años quedó tendido en una calle del barrio.

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