
Temperley: crece el taller textil del Hospital Estéves y buscan telas y lanas
Nueve mujeres internadas y externadas del Hospital Estéves de Temperley participan de un emprendimiento textil que acaba de sumar nuevos productos y necesita materiales para sostener su producción.
Aprendimiento Textil incorporó mantas tejidas a mano realizadas con tiras de tela y mantiene además trabajos de reparación de prendas, cambios de cierres y botones, dobladillos y arreglos de mochilas.
Parte de la demanda llega desde el propio hospital. Trabajadores acercan prendas para reparar y esa circulación permite mantener encargos de manera relativamente estable. Algunos de los nuevos productos también comenzaron a venderse.
Para ampliar la producción, el taller busca actualmente retazos de jean, lino, poliéster y jogging, además de lanas de distintos grosores y colores.
La coordinadora de la iniciativa, Lorena Alegre, explicó que las mujeres que se incorporan son capacitadas en distintas técnicas y que el proyecto busca permanentemente artículos que puedan elaborarse dentro del espacio y tengan después posibilidades concretas de comercialización.
El ingreso que generan las ventas forma parte del objetivo del emprendimiento, aunque no existe información pública que permita establecer cuánto produce el taller ni cómo se distribuye ese dinero entre las participantes.
Ese será uno de los datos necesarios para medir hasta dónde la experiencia puede convertirse también en una herramienta de autonomía económica.
DEL TALLER A LA VIDA FUERA DEL HOSPITAL
El proyecto se desarrolla dentro de un Hospital Estéves que atraviesa desde hace años un proceso de transformación del modelo de atención en salud mental.
La Provincia impulsó allí programas de externación, viviendas asistidas y diferentes iniciativas socioproductivas, entre ellas experiencias textiles, gastronómicas, gráficas y de producción de alimentos. El objetivo declarado es acompañar la vida comunitaria de personas que dejan internaciones prolongadas y necesitan construir nuevas redes por fuera del hospital.
Uno de esos antecedentes es Cruz del Sur, el bar cooperativo abierto en el predio y gestionado por mujeres externadas o en proceso de externación, que fue presentado como parte de una estrategia de inclusión laboral y vida en comunidad.
Aprendimiento Textil trabaja actualmente con nueve mujeres y un equipo integrado por referentes técnicos y profesionales de salud.
La actividad tampoco queda limitada al predio de Temperley.
Durante octubre está prevista la participación del emprendimiento en las séptimas jornadas de Salud Mental del Hospital El Dique, en Ensenada. En noviembre, el grupo llegará a una feria de economía social y solidaria organizada en la Universidad Nacional de Quilmes.
Esas salidas permiten ampliar los lugares donde se muestran y venden los productos, pero también abren una cuestión importante para este tipo de experiencias: qué continuidad pueden tener una vez que una participante deja la internación.
Conocer cuánto produce el taller, cómo se distribuyen los ingresos, si existe vinculación con programas laborales o cooperativos y cuántas mujeres continúan participando después de ser externadas permitiría medir mejor ese impacto.
Por ahora, la necesidad inmediata es concreta: conseguir materiales para mantener las máquinas, las agujas y las manos trabajando.
El proyecto recibe telas y lanas para transformarlas en mantas, arreglos y otros productos que después puedan venderse.
Detrás de esa producción aparece el objetivo más amplio: que el aprendizaje y los ingresos puedan acompañar también la vida fuera del hospital.




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