
Onavibe: entre la improvisación, las raíces y la búsqueda de una identidad propia
Por Florencia Belén Mogno.
La escena independiente continúa funcionando como uno de los espacios más fértiles para el surgimiento de nuevas propuestas musicales. Lejos de las grandes estructuras comerciales, numerosos artistas encontraron en los circuitos autogestionados un lugar donde experimentar, compartir influencias y construir una identidad propia a partir de la colaboración colectiva y el intercambio artístico.
En ese contexto, las jam sessions mantuvieron un rol fundamental dentro de muchas comunidades musicales. Estos encuentros no solo permitieron la improvisación y el desarrollo creativo, sino que también se transformaron en puntos de conexión entre músicos con búsquedas similares. A partir de esos espacios nacieron proyectos que, con el tiempo, lograron consolidarse dentro de sus escenas locales y expandir sus horizontes artísticos.
En ese marco se desarrolló el camino de Onavibe, un proyecto nacido en las jam sessions de la comarca del Bidasoa y consolidado en el espacio Psilocybe, en Hondarribia y conformado por Vanessa Martín (voz), Arturo Jiménez en guitarra junto a Fran Aizpurua en bajo y Borja Alberdi en batería.
En diálogo con Grupo Mediatres, la cantante Vanessa Martín habló sobre sus comienzos, la construcción de su identidad musical y el lanzamiento de “Lau katu”, su nuevo single que buscó reflejar las dificultades, la perseverancia y la pasión de los grupos emergentes.
Un camino artístico en ascenso
Para empezar, ¿cómo nació la banda y qué significó encontrarse en las jam sessions de la comarca del Bidasoa?
V.M: Onavibe nació dentro de la escena musical del Bidasoa. Las jam sessions de la comarca fueron importantes porque nos permitieron conocernos de forma natural, compartir influencias y descubrir una química musical común antes de consolidarnos como banda. En este entorno nos conocimos Arturo (guitarrista de la banda) y yo (cantante de la banda). Ese ambiente colectivo y cercano ayudó a que el proyecto surgiera desde la improvisación y la conexión humana, más que desde una idea prefabricada. No sabíamos bien qué era lo que queríamos ni hacia dónde íbamos. Lo que teníamos claro es que queríamos formar una banda y hacer lo que más nos gusta: música. Arturo y Borja (batería) se conocían de tocar en una boda y de este modo contamos con él y fue una conexión casi inmediata. Ya con batería empezamos a hacer covers y vimos la necesidad de incorporar un bajista. Aquí apareció Fran, él estaba en otro grupo a su vez, pero la gran motivación de dar conciertos le movió a aprenderse todo nuestro repertorio y a dar nuestro primer directo como banda de covers. Aun así seguimos yendo a jam sessions. Para improvisar y adaptarnos a otros músicos de la zona. En este sentido queremos decir que es importante preservar este tipo de iniciativas que son difíciles de llevar a cabo y nos nutren mucho como músicos.
¿De qué manera influyó el espacio Psilocybe, en Hondarribia, en la construcción del sonido e identidad del grupo?
V.M: El espacio Psilocybenea tuvo un peso importante en la identidad musical de la banda. Allí convivimos con otras propuestas musicales del Bidasoa y compartimos local de ensayo con otros grupos, tocar y aprender dentro de una escena muy autogestionada y abierta a distintos estilos. El carácter alternativo, comunitario y experimental del espacio influye en la manera en que Onavibe entiende la música: con libertad creativa, cercanía con el público y una mezcla de estilos sin demasiadas etiquetas.
¿En qué momento sintieron que era hora de empezar a desarrollar composiciones propias?
V.M: El paso hacia las composiciones propias llegó cuando el grupo sintió que ya existía una identidad común entre todos los integrantes había sinergia, complicidad y buen rollo. Después de tocar covers juntos y compartir referencias musicales, apareció la necesidad de expresar experiencias personales y crear canciones que reflejaran nuestro propio sonido. Ese proceso terminó desembocando en “Mío”, un trabajo que funciona como carta de presentación del grupo.
¿Cómo describirían la evolución musical de la banda entre 2023 y la actualidad?
V.M: Entre 2023 y la actualidad, la evolución de Onavibe ha ido desde una etapa más centrada en explorar estilos y consolidar el directo hacia una propuesta más definida y madura. Hemos ido mezclando pop, rock y soul con mayor naturalidad, encontrando un equilibrio entre energía y sensibilidad. También se nota una evolución en la producción y en la confianza sobre el escenario. Pero esto es una evolución constante y donde estamos hoy seguro es muy distinto a cómo estaremos dentro de dos años.
¿Qué aspectos personales y musicales buscaron plasmar en su primer disco, “Mío”?
V.M: “Mío”, fue la demostración de que sí podíamos, de que sí podíamos grabar un disco, sí podíamos componer y grabar en un estudio como Garate. El disco refleja tanto influencias colectivas como experiencias personales, mezclando momentos íntimos con una energía muy pensada para el directo. Más que un concepto cerrado, el trabajo funciona como una presentación emocional y sonora de los estilos que más nos gustan.
¿Cómo trabajan la composición dentro de la banda? ¿Cada integrante aporta ideas desde su instrumento?
V.M: La composición dentro de Onavibe es bastante colectiva. Normalmente Arturo o yo hacemos las letras. Otra dinámica que tenemos es hacer improvisación en los ensayos y a partir de ahí también salen ideas. Otras veces uno lleva una idea y la vamos trabajando. Así las canciones evolucionan en el local de ensayo, probando dinámicas, ritmos y arreglos hasta encontrar una versión que nos represente a todos.
Por último, después del lanzamiento de “Mío”, ¿qué objetivos y desafíos se plantean para esta nueva etapa del grupo?
V.M: Tras el lanzamiento de “Mío”, el principal objetivo de Onavibe es consolidarnos como una de las bandas emergentes de referencia dentro de la escena. Por supuesto seguir disfrutando de la música que es lo que más nos gusta hacer. Los desafíos pasan por ampliar nuestro público, mantener una identidad propia y seguir creciendo tanto en composición como en directo. También buscamos aprovechar la buena recepción inicial del proyecto para tocar en más salas y festivales, llevando nuestra mezcla de pop, rock y soul a nuevos escenarios. Ahora además hemos hecho nuestra primera canción en euskera, y vamos a seguir apostando por disfrutar y mostrar nuestras raíces.


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