
Evaristo Carriego: La silla vacía

Por Jaime Veas Oyarzo.
El prefirió el espacio melancólico del barrio, el conventillo y los dramas cotidianos de sus humildes habitantes.
Nacido, en Paraná, Entre Rios, en 1899, de niño se traslada con su familia a Buenos Aires y participa del ambiente literario, colaborando en revistas literarias de la gran ciudad.
Sus versos describen con belleza emotiva los espacios y seres que habitan ese lugar, desde los margenes.
Esos barrios humildes que se iban incorporando al crecimiento que iba transformando de la gran ciudad...las ausencias de los seres queridos, los dramas humanos, la fatalidad fueron parte de su poética.
La cruda realidad diaria fue su punto de partida para describir el desasociego de un inquietante e incierto futuro que se avizorabs como lejano y desesperanzado.
De su libro "La canción del barrio" (1910) extraemos uno de sus textos más memorables:
La silla vacía
Con la vista clavada sobre la copa
Se halla abstraido el padre desde hace rato
Pocos momentos hace rechazó el plato
Del cual apenas quiso probar la sopa.
De riempo en tiempo, casi furtivamente, llega en silencio alguna que otra mirada hasta la vieja silla desocupada,
Que alguien de olvidadizo, colocó enfrente.
Y mientras se ensombrecen todas las caras
Cesa de pronto el ruido de las cucharas
Porque en forma insistente, como empujada por esa idea fija, que no se va,
El menor de los hijos ha preguntado...cuándo regresará mamá....



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