
El Conurbano absorbe el golpe: cae el empleo y crece la desocupación

El Conurbano absorbe el golpe: cae el empleo y crece la desocupación
Un nuevo informe confirma que la provincia de Buenos Aires concentra el mayor deterioro laboral del país. Con casi 100 mil empleos perdidos y una desocupación del 9,5%, el conurbano aparece como el epicentro del impacto del modelo económico.
El mercado laboral bonaerense dejó de deteriorarse en silencio. Los datos más recientes muestran una caída sostenida del empleo desde fines de 2023, con un impacto particularmente fuerte en el conurbano, donde se concentran la industria, el comercio y el trabajo intensivo en mano de obra. La pérdida de casi 100 mil puestos registrados y una desocupación que ya supera el promedio nacional configuran un escenario que excede lo estadístico: se trata de un cambio estructural en la dinámica del empleo.
El cuadro es claro. La tasa de desocupación en la provincia escaló al 9,5%, dos puntos por encima del nivel país, mientras que la tasa de empleo cayó al 43,5%. A la par, también retrocede la tasa de actividad. Este dato no es menor: cuando menos personas buscan trabajo, no es porque el mercado esté saturado, sino porque directamente se pierde la expectativa de encontrarlo. Es el fenómeno del desaliento laboral, un indicador silencioso pero decisivo. Son datos duros del Observatorio Económico Bonaerense.
Un ajuste con geografía definida
El informe muestra que el ajuste no es homogéneo. Tiene territorio. Y ese territorio es el conurbano bonaerense. Allí, la estructura productiva depende en gran medida del mercado interno, hoy afectado por la caída del consumo y la retracción de la actividad. La consecuencia es directa: cierre de empresas, reducción de planteles y desplazamiento hacia la informalidad.
Desde fines de 2023, más de 280 mil empleos registrados se perdieron en todo el país. Más de un tercio corresponde a la provincia de Buenos Aires. En paralelo, cerraron más de 5 mil empresas en territorio bonaerense, lo que evidencia que la contracción no se limita a un sector puntual sino que atraviesa todo el entramado productivo.
El deterioro también impacta en la calidad del empleo. Un 16,5% de quienes aún trabajan busca otro empleo, señal de ingresos insuficientes o condiciones laborales deterioradas. En sectores históricamente sensibles, como el trabajo en casas particulares, la caída es aún más marcada, reflejando el ajuste en los hogares de clase media.
El golpe más profundo se da entre los jóvenes. La desocupación en menores de 30 años supera el 16% tanto en mujeres como en varones. Esto no solo agrava el presente, sino que compromete el futuro: sin acceso al primer empleo, las trayectorias laborales se vuelven más frágiles y discontinuas.
El problema no es solo la falta de trabajo, sino el tipo de crecimiento que se está consolidando. Los sectores que traccionan divisas, como energía o minería, tienen baja capacidad de absorción de mano de obra. En cambio, los sectores que históricamente sostuvieron el empleo en el conurbano están en retroceso. La economía crece, pero no derrama trabajo.
El resultado es una ecuación incómoda: menos empleo formal, más informalidad, menor consumo y mayor fragilidad social. En ese circuito, el conurbano funciona como termómetro adelantado de lo que ocurre en el resto del país.
Cuando una economía deja de generar trabajo en su principal núcleo urbano, el problema deja de ser coyuntural. Se vuelve político. Y también estructural. Porque sin empleo, no hay recuperación que alcance.
Destacados para usar
- 96.243 empleos registrados perdidos en la provincia desde fines de 2023
- Desocupación en Buenos Aires: 9,5%, dos puntos por encima del promedio nacional
- Más de 5.300 empresas cerraron en territorio bonaerense
- Desempleo juvenil superior al 16%
- 16,5% de trabajadores busca otro empleo por deterioro salarial









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