
Conurbano Sur: cuentapropistas cada día en peores condiciones
Una familia puede contar con ingresos provenientes del trabajo y tener dificultades para anticipar cuánto recibirá el mes siguiente. Cuando una actividad depende de ventas o encargos variables, los gastos del hogar deben organizarse alrededor de cobros que pueden cambiar.
Esa situación permite mirar una dimensión del problema laboral en el Conurbano Sur. La informalidad y la inestabilidad de ingresos son condiciones diferentes, aunque pueden combinarse y volver más difícil sostener una actividad.
El informe de la UNR documenta la extensión de la informalidad en los partidos del Gran Buenos Aires. Su alcance es metropolitano: no presenta una tasa exclusiva para el sur ni porcentajes individuales para sus municipios.
Lo que queda para el hogar
En el trabajo independiente, el monto cobrado debe cubrir los costos de realizar la tarea. Comprar insumos, trasladarse o reparar una herramienta puede reducir el dinero disponible para las necesidades familiares.
La posibilidad de sostener esa cuenta cambia según la actividad y su volumen. Un emprendimiento con clientes regulares enfrenta condiciones distintas de una persona que consigue trabajos ocasionales. La respuesta pública necesita reconocer esas diferencias.
El acceso de los jóvenes agrega otra preocupación. El informe del IIEP registró una informalidad del 68,9% entre los ocupados de 16 a 24 años durante el primer trimestre de 2026. Es una medición del conjunto de aglomerados relevados por la EPH, que muestra la dificultad de ese grupo para acceder al trabajo formal.
Capacitarse y poder aplicar lo aprendido
En Almirante Brown, el buscador oficial del Instituto Provincial de Formación Laboral reúne propuestas gratuitas en gastronomía, construcciones, informática y administración, entre otras áreas. Permite consultar sedes, fechas y condiciones de preinscripción.
Aprender un oficio puede ampliar las posibilidades de buscar empleo o desarrollar una actividad propia. Para aprovecharlo también hacen falta oportunidades, recursos y condiciones de acceso.
La cantidad de cursos disponibles describe una oferta de formación. Su impacto laboral requiere conocer qué ocurre después: si quienes egresan encuentran trabajo, mejoran sus ingresos o consiguen sostener una actividad registrada.
Para los hogares del sur, esas diferencias tienen consecuencias cotidianas. Poder anticipar un ingreso ayuda a organizar gastos y tomar decisiones. La calidad del trabajo se expresa también allí, en la posibilidad de que el próximo mes tenga algo más que incertidumbre.
En el conurbano, trabajar por cuenta propia presenta una brecha profunda de registración. El 70,2% de los cuentapropistas se encontraba en la informalidad durante el primer trimestre de 2026, según el Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario. Entre todos los ocupados de los partidos del Gran Buenos Aires, la proporción alcanzaba el 47,5%.
El dato pone el foco en las condiciones del trabajo. Tener una ocupación permite generar ingresos, aunque eso puede ocurrir sin la registración correspondiente. La diferencia alcanza tanto al presente de la actividad como a las posibilidades de construir protección para el futuro.
El cuentapropismo reúne situaciones diversas: profesionales, prestadores de servicios, comerciantes y personas que realizan trabajos ocasionales. Algunos cuentan con una actividad organizada y clientes estables; otros dependen de encargos discontinuos. La tasa de informalidad describe una condición compartida, sin establecer cuánto gana cada trabajador ni cómo llegó a esa situación.
La cuenta después de cobrar
Para quien trabaja por su cuenta, lo cobrado debe cubrir primero los gastos de la actividad. Materiales, herramientas, transporte y mantenimiento pueden consumir parte del ingreso antes de que el dinero llegue al presupuesto familiar.
Cuando los encargos varían, también cambia la posibilidad de planificar. Los compromisos del hogar tienen vencimientos, mientras los cobros pueden depender de una venta, la terminación de una tarea o el pago de un cliente.
Esa inestabilidad puede dificultar la continuidad de una actividad, aunque el informe no permite afirmar que todos los trabajadores informales atraviesen esas mismas condiciones.
La registración tiene instrumentos específicos. El monotributo reúne componentes impositivos, jubilatorios y de obra social, según la situación del contribuyente. Por eso, el trabajo independiente y la informalidad deben distinguirse: existen actividades por cuenta propia desarrolladas dentro de un régimen formal.
El crecimiento del trabajo informal
La información nacional del segundo trimestre agrega una señal. El Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el CONICET registró una informalidad del 45% entre los ocupados de los aglomerados relevados por la Encuesta Permanente de Hogares.
En la comparación interanual, contabilizó 348.000 trabajadores informales adicionales. De ellos, 316.000 correspondían al trabajo por cuenta propia, que explicó el 91% del incremento.
Estos resultados corresponden a un período posterior al dato territorial de la UNR. Juntos muestran la relevancia del cuentapropismo dentro del problema, sin permitir reconstruir la trayectoria individual de quienes se incorporaron a ese universo.
En el conurbano, tampoco hay en esos informes una tasa separada para cada municipio. El alcance de la cifra es metropolitano.
La discusión sobre empleo necesita incorporar esa dimensión. Conseguir una ocupación resuelve una necesidad inmediata; sostener la registración y desarrollar una actividad viable exige condiciones que permitan proyectar más allá del próximo cobro.






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